Antonio Blanco señala que la especie cofrade no está en peligro de extinción “como auguran y desean muchos”

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


Con una gran cruz de madera en el fondo del escenario del Silo, las banderas de todas las Cofradías de la ciudad y el acompañamiento musical de un piano, viola y violonchelo, Antonio Blanco pregonó el sábado 1 de abril la Semana Santa de Pozoblanco con una intervención en la que asumió su papel “hablar cara a cara a las Cofradías y a las personas que las conforman”.

Recordando cómo fue elegido pregonero a pocos metros de distancia del lugar en el que encontraba, la sede de la Cofradía de la Virgen de Luna, dijo que no creía en casualidades y por eso se encomendaba al comienzo a la Virgen de Luna.

Antonio Blanco hizo una defensa encendida del movimiento cofrade, una especie, según remarcó, que “no está en peligro de extinción, como auguran y desean muchos”. Subrayó el papel de los cofrades como herederos de “tradiciones renovadas y pasadas de padres a hijos y de abuelos a nietos en decenas de generaciones”.

Señaló que hay que quitarse los complejos y decir abiertamente “que no somos nostálgicos, que no somos ni progres ni carcas, que no olemos a rancio, que somos cofrades”.

El pregonero dijo que en las hermandades cabe todo el que quiera, con el único requisito de ser buena gente, “algo que no es difícil de encontrar en nuestro pueblo”, y tras decir que las Cofradías tienen un peso específico en la sociedad de Pozoblanco se dirigió a las autoridades, sea del signo que sean, “para que no dejen de apoyar a la Agrupación de Cofradías y a las Hermandades, parte integrante de la cultura de nuestro pueblo”.


Antonio Blanco el pasado sábado 1 de abril en el Teatro El Silo. /ANTONIO J. DUEÑAS


En un recorrido en el que mostró sentimientos íntimos en los distintos momentos de la Semana de Pasión pozoalbense, con pasajes cargados de expresiones delicadas y que emocionaron al público, se detuvo al hablar con cariño hacia la Cofradía del Silencio “con el que todo comenzó” y, por supuesto, cuando se refirió a sus costaleras del Cristo del Perdón, “mi cuadrilla de mujeres costaleras”.

Antonio Blanco no dejó pasar la ocasión para decir que “desde las Cofradías no siempre se actúa correctamente” porque hay que cuidar la imagen y la misión y recordó que los peligros son muchos. Entre los “vicios” se refirió al afán de protagonismo y pidió “no dejar en la cuneta a quienes no comparten las ideas”

Aseguró que a veces se desvirtúa la tarea desde la Iglesia, las juntas de gobierno o los colectivos por lo que animó a ser un ejemplo y tener la puerta siempre abierta “que aquí no hay gato encerrado”.
Dedicó un capítulo a los jóvenes “que debe ser la gran apuesta de las Cofradías” y es de facto su puerta de entrada en la Iglesia.

El pregón comenzó con la actuación de la Banda Sinfónica Municipal de Música de Pozoblanco, que interpretó, bajo la dirección de Francisco Moyano, las marchas Pasan los campanilleros, Amargura Salesiana, Soledad Franciscana e Ione; marchas seleccionadas por el pregonero.


El solemne pregón, que alcanzaba la edición número 40, contó con la intervención del presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Pozoblanco, Isaías Plazuelo, mientras que Antonio Garrido presentó al pregonero. Al final, Rafael Sánchez cedió la medalla a su sucesor en la nómina de exaltadores de la Semana Santa pozoalbense.


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