¡A mí La Legión!

MIGUEL BARBERO GÓMEZ



Supongo a todo el mundo, enterado de la noticia que informa de la visita de una escuadra de caballeros legionarios a un hospital de Málaga a comienzos de la Semana Santa pasada. En dicha visita, tras entregar unos regalos a los pequeños allí hospitalizados, les ofrecieron un pequeño desfile y cantaron el himno legionario.

Hasta aquí todo normal, pues se trata de una visita que se ha convertido en tradición después de más de una decena de años cumpliendo con esta obligación para con los niños residente con algún problema de salud. Naturalmente cuentan con la autorización de los padres y tutores de los niños y la del centro hospitalario.

Como viene sucediendo a lo largo de todos estos años, la visita resultó de lo más entrañable y emocionante para esos pequeños y sus familiares que esperan con ansiedad este momento, ya que no pueden ver a los legionarios desfilando en la procesión de Málaga acompañando al Cristo de la Buena Muerte.

Hay que aclarar que dicho desfile y el canto del himno legionario tuvo lugar en la ludoteca que el hospital tiene habilitada para los niños hospitalizados. Ni que decir tiene, que los niños quedaron encantados al tener tan cerca a estos militares legionarios y recibir los regalos y el afecto que, en todo momento, mostraron estos defensores de la patria hacia los niños y sus familias.

Y ahora surge lo absurdo, lo chabacano y la insensatez. Resulta que la visita ha inquietado a Izquierda Unida, Compromís y Podemos. Han presentado una iracunda protesta de forma institucional a la Junta de Andalucía y al Parlamento español, pidiendo explicaciones de cómo se ha permitido y autorizado la visita de estos militares a los niños de este hospital malagueño. ¡Tal cual, con un par!

¿Ahora vienen con estas? Pero si hace ya unas decenas de años que se viene produciendo este encuentro de miembros de nuestro ejército con niños hospitalizados. Y no es solamente la Legión, también lo han hecho pertenecientes de la Brigada Paracaidista y otras unidades militares. ¿Por qué este revuelo en esta ocasión? Aducen que nombrar “la muerte” a niños que están luchando contra ella no es lo más adecuado. Hay que decir, que no fue en la planta de oncología donde tuvo lugar el mínimo desfile de la escuadra legionaria y la interpretación del himno, sino que se hizo en la ludoteca del centro y con la autorización de los padres.

Por otro lado, y es una apreciación personal, no creo que sea ningún drama que hablemos con mayor naturalidad de algo que es consubstancial a la vida humana: ¡La muerte! Aceptar esta situación nos haría más humanos y daríamos mayor importancia a otras muchas cosas que mejorarían nuestra convivencia y no se producirían los traumas que ocasiona una muerte inesperada. Y desde el punto de vista legionario, que yo comparto, menospreciar a la muerte es situar por delante de ella otros valores como son: la defensa de la vida de los demás, la valentía, el honor, el compañerismo y la lucha por la libertad. 

Es conveniente saber que son los legionarios los primeros en acudir a los lugares de conflicto o de ayuda humanitaria para socorrer a las víctimas o impedir los desmanes del terrorismo islamista allí donde se inicia, poniendo en riesgo sus vidas para salvar la de otros, incluidas las de aquellos que los detestan.

Está claro que estos nuevos populistas lo que manifiestan de manera nítida es su odio a la Iglesia y al Ejército español. Habría que ver cuál sería el comportamiento de estos “valientes” en una situación extrema en la que sufriéramos un ataque externo o de índole terrorista en nuestro país. Seguramente entonces, solicitarían con enorme fervor la ayuda de nuestras Fuerzas Armadas para que les sacaran las “castañas del fuego”.

Señores de Izquierda Unida, Compromís y Podemos, dedíquense a mejorar la vida de sus compatriotas. ¡De todos, aunque piensen diferente!


¡Viva la Legión! 


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