A la memoria de Leodegario Castro Dueñas, un hombre bueno

ARTURO LUNA BRICEÑO


Miembro de una tradicional familia sayona de Pozoblanco. Quién salvó de la pira, en la que ardieron todas las imágenes del pueblo los días 16 y 17 de agosto de 1936, a la imagen de Jesús Nazareno.
El pasado sábado día uno de abril expuse las citas históricas que sobre la Cofradía de los Sayones hay en diferentes documentos. Y analizamos los sucesos por los que la Familia Sepúlveda abandonó la Iglesia de Santa Catalina y la Cofradía de la Vera Cruz para fundar la Santa Cofradía de Jesús Nazareno y hacer una ermita para alojar allí a la Santa Imagen. Y en las preguntas que me hicieron una era: ¿Quién es el propietario de la imagen de Jesús Nazareno? A lo que contesté que es patrimonio del pueblo, pero si alguien puede tener más derecho a ella, era Leodegario Castro, que en paz descanse, y por herencia su familia.

Y sentí curiosidad por saber cómo citaban a Leodegario en el Libro del ¿Cuarto? Centenario de la Hermandad de Jesús Nazareno que se fundó en 1954.


Leodegario Castro Dueñas,Salvador de la Imagen de Jesús Nazareno de Pozoblanco, cuando la escondió y tabicó en los duros meses de agosto y septiembre de 1936.


Cuenta Leodegario, en un memorial que hizo en marzo de 1982. los hechos vividos cuando en la Guerra Civil fue Administrador del Hospital Municipal, nombre laico con el que rebautizaron al de Jesús Nazareno, y entre otras cosas cuenta como recuperó a las monjas para hacerlo funcionar y como escondió a la Imagen de Jesús Nazareno. En la página 393 de dicho libro de la Hermandad de 1954 y sin el encabezamiento que Leodegario le dio a su narración y sin citarlo como Hermano de Honor de la Hermandad, copian a la letra parte de este texto: “Ellas se encontraban muy bien allí porque estaban en su casa junto a su Santo Jesús Nazareno que tanto querían y respetaban, me preguntaban si le había ocurrido algo malo a la imagen, a lo que le comuniqué que estaba bien y en sitio seguro, eso les causaba una inmensa alegría porque vieron en mí el respeto que yo les tenía a ellas, entonces les conté cómo y dónde se encontraba la imagen de Jesús, les manifesté que al ingresar, la imagen estaba en su Camerino, y viendo un servidor que allí, descubierto, donde se veía desde la Iglesia, podría ocurrirle algo grave, lo retrasamos del Altar Mayor al fondo del Camerino cerca de la pared trasera y lo tabiqué, tapando este puse una sábana blanca para que no se viera el tabique, todo esto lo hice antes de ingresar nuevamente las monjas, pero aproximadamente a los dos meses calculé que como estaba tendría humedad al estar cerrado, sin ventilación, por lo que se perjudicaría la imagen, entonces le quité el tabique y sólo dejé la sábana para que no se viera la imagen y recibiera más aire, pues la sábana ocupaba toda la anchura de la habitación de esta forma se conservó todo el tiempo que duró nuestra estancia que terminó a mediados de marzo del año 1937, al quitar de allí el Hospital y llevárselo al “Palacio” de este pueblo”.


Diploma de nombramiento de Hermano de Honor a Leodegario Castro Dueñas.


Y continua Leodegario más adelante, cuando la Batalla de Pozoblanco, (Marzo a Julio de 1.937) diciendo: “Al acercarse a este pueblo las fuerzas nacionales (principalmente moros) el pueblo quedó solo de vecinos, yo le hice entrega a la Madre de todas las llaves del convento, ella ya sabía dónde estaba guardado todo lo de valor, como era el manto de la Virgen de los Dolores, el de Jesús Nazareno, cuadros de valor, y otros como crucifijos y ornamentos de plata, también le entregué la llave de la habitación que tenía de oficina pero como el pueblo quedó solo, tuve que traerles al convento pan y algo de comida, durante diez o doce días, desde Villanueva de Córdoba.

Bueno y para terminar estas memorias de cuanto tuvimos que pasar en aquella guerra, sólo digo con entusiasmo y fe, que Nuestro Padre Jesús Nazareno, estuvo cerrado en su camerino y nadie en absoluto pudo verlo ni molestarlo, a excepción de todas las Hermanas y un servidor, que la Imagen se encontraba entonces intacta y nada tenía de deterioro, estaba desnudo y con una sábana blanca por su cuerpo y sólo se le veía la cabeza, las Hermanas y la Madre me pidieron rezarle a Jesús, cosa a la que yo no me opuse y recé con ellas las veces que me lo pidieron”.


Libro de la reforma de la Ampliación del Hospital de Jesús Nazareno, en el que se publicó integro El Memorial que Leodegario escribió en 1982.


La foto me la ha cedido su hija que a la vez me contó que en 1989 le hicieron Hermano de Honor de la Hermandad de Jesús Nazareno. Él, ya mayor, estaba ilusionado en recoger este título, pero el homenaje se retrasaba, al parecer sin motivo, y una vez fallecido Leodegario Castro, en el 2003 le entregaron a su hija un Diploma en el que se lee:

“Por el presente documento la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno reconoce el nombramiento de Hermano de Honor en la persona de Don Leodegario Castro Dueñas, (Q.E.P.D) otorgado con fecha de 7 de julio de 1989, por haber sido el protector de la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la contienda civil de los años 1936-1939, salvándola de ser destruida.
El Secretario: Fdo. Eusebio Manso Castro. Vº Bº El Presidente Fdo: Rafael Moisés Sánchez Luna.
Dado en Pozoblanco, para público conocimiento, en el 1 de Diciembre del año jubilar de 2003”.


Libro Recopilatorio de 1741, en el están recopilados los 4 libros de la Santa Cofradía de 1605: Libros de la fundación y bienes; Libro de las actas y acuerdos; Libro de  listas de Cofrades; y Libro de los expedientes de Limpieza o Sambenitos.



Ahora que los tiempos van cambiando y aportando oportunos documentos se dice que algunos más participaron en salvar a Nuestro Padre, puede que sea así, pero hasta que no nos presenten los Memoriales de los aludidos y con certificación de testigos directos, tenemos que pensar que le quieren aplicar a los hechos ocurridos la memoria histórica tan de moda. Amén.


No hay comentarios :

Publicar un comentario