Sobre nuestra comarca

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Primero fue que la gente dejó los cortijos y se fue al pueblo. Lo malo es que ahora la gente deja los pueblos y se va a las grandes ciudades. Incluso muchos salen de España. Es un problema que tienen todas las zonas rurales como la nuestra. El problema está ahí. Es grave. Si no se ataja, tendremos poblaciones cada vez más envejecidas y con menor número de habitantes. Un pueblo con pocos habitantes, lo tiene muy difícil para sobrevivir. Mientras menos habitantes, menos servicios y menos subvenciones. En ellos desaparecen poco a poco los supermercados, las tiendas, las farmacias, los electricistas, los albañiles, los fontaneros.

Muchos de los trabajos que se han hecho en nuestros pueblos han estado relacionados con el sector primario implicando un gran esfuerzo que muchos no están dispuestos a asumir. Tampoco se han valorado estos trabajos. No han sido vistos como deberían ni tampoco respaldados por quienes tenían que hacerlo. ¿Qué cursos o talleres relacionados con el mundo del campo se han hecho en nuestros pueblos? Ninguno o muy pocos. Casi todos los talleres institucionales están orientados a nuestro ocio y poco tienen que ver con nuestras raíces.

Es por ello que me parece bien la iniciativa de ‘El Dehesafío’. El verdadero desafío que tiene nuestra comarca es el de perdurar en el tiempo. Y para ello necesita de una estructura real. Los planteamientos tienen que ser de futuro y verdaderos. La política debe de pasar a un segundo plano. No es cuestión de colores. Ni de verdes, ni de azules, ni de rojos ni de morados, ni de naranjas. Hay que sentarse en una misma mesa a negociar con los ciudadanos de la comarca. Está muy bien que haya representantes pero las ideas deben de aportarlas todos.

La gente que trabaja diariamente en su campo, en su obra, en su oficina, en su almacén son nuestra alma comarcal. Hemos repetido y seguimos repitiendo a los representantes no políticos en muchas organizaciones. Abramos el círculo. Aquí entramos todos. Si lo cerramos, nos quedaremos solos más pronto que tarde.

La comarca la hace grande el que está trabajando en ella. La hace grande trabajando y pagando sus impuestos. Es cierto que otros administran ese dinero que se recauda. Hay que tener en cuenta que el dinero es del contribuyente.

No se puede instalar en los tiempos que corren la antigua cultura rural, pero sí sacar de ella los valores que tenía. Se apostaba por la tierra, por la gente, por el pueblo, estaba alejada del consumismo actual y tenía como modo de vida la sencillez. Simplemente con eso se gana mucho. En los pueblos lo que podemos ofrecer es una vida sencilla, cómoda y saludable. Ese podría ser uno de nuestros guiones. Para lograrlo hace falta saber cómo eran nuestros pueblos cuando habitaba más gente, qué podemos ofrecer que las grandes ciudades no tienen y hasta dónde podemos llegar.

La gente se queja muchas veces de lo que pasa en nuestro pueblo, comarca, región o país. Y hasta con razón. Lo malo es que solo se queja en el bar, con los amigos de confianza o en la casa a la hora del almuerzo. No hace nada por intentar cambiar las cosas donde tiene que hacerlo.

Si el problema es que vamos siendo ya pocos, no podemos dividirnos. Los pueblos tienen la ventaja y a la vez problema de la proximidad. Lo peor es que dividimos todo lo que nos pasa en bandos políticos. Todo es malo si viene de un lado o bueno si viene del otro. Ese es el error. Las ideologías no hacen los pueblos. Cada pueblo está hecho por las personas que viven o vivieron en él.

Cada vez más se etiqueta a las personas por sus supuestas creencias políticas. Y también a los pueblos. Eso es muy peligroso. Los Pedroches fuimos, somos y seremos siempre la suma de la creatividad de nuestros pueblos, de su buen hacer. Tenemos que ser pueblos fuertes, creativos y caminar unidos. Sumamos 17 y por ese número multiplicamos.

Antes, en los tiempos de de los filósofos relevantes del siglo XVII, la política tenía como función asegurar la concordia entre los ciudadanos. Hoy todo eso ha fracasado. Hay una lucha bestial por el poder. Todo eso mata el arte creador. La gente, cada vez más, hace la guerra por su cuenta porque no cree. Somos cada uno nómadas en un paisaje propio. Nadie nos escucha ni creemos en los que nos tendrían que escuchar.

Si los que nos gobiernan tuvieran más presente que tienen la posibilidad de hacer, de verdad, una estructura y un sistema razonable y lógico, todo sería diferente. Pero se pierden en luchas políticas, en buscar el voto para las próximas. Se olvidan de lo más importante que es hacer fuerte a la comarca. Miran a los que creen que son suyos e intentan tapar la creatividad de los que piensan que son del otro lado o no confían en ellos. Los resultados están a la vista. No es una cuestión política lo que nos pasa. No. Lo que sí está claro es que las cosas si se pueden mejorar desde una institución como se pueden mejorar desde una herrería o una frutería o una oficina o un taller.

Llamemos al pueblo a que opine, a que hable, a que se exprese. Dejemos que cree, inventando, argumentando y simplemente opinando. Los representantes somos todos. El pueblo no es más de uno que de otro. La comarca no es más de un pueblo que de otro. No nos damos cuenta pero estamos perdiendo a gente. Y eso es lo grave. La gente que se va, difícilmente vuelve. La verdadera pérdida es esa. Lo peor es que no nos damos cuenta y nos estamos quedando cada vez más solos y más viejos.



1 comentario :

  1. Totalmente de acuerdo, ademas Emilio con la mentalidad de la gente de todos los niveles, esta preparandose todo para ir al fracaso, no se motiva la industria, las pequeñas fabricas, desde EU. Se fomenta lo grande las grandes fabricas y Cooperativas grandes, maquinaria grande, alpacas de paja grandes vaquerizas minimo 150 vacas y todo asi, cuantos pequeños ganaderos tuvieron que cerrar, eso si ahora los grandes tienen que mantenerlos a esos que cerraron, o haber que se hace.
    Amen Fdo VCR.

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