Alcaracejos celebró su noveno día dedicado a este ritual gastronómico

ANTONIO MANUEL CABALLERO
ALCARACEJOS


El adobo, el chorizo, el salchichón, la morcilla y la morcilla de sangre elaborados al estilo tradicional, cara al público, con todas las explicaciones y con las carnes del cerdo previamente despiezado fueron el sábado 28 de enero los eventos centrales del décimo primer Día de la Matanza de Alcaracejos, que comenzó con un desayuno matancero a primera hora y finalizó con los candelorios y el baile del corro, ya por la noche.

Un cerdo ibérico de bellota de 17 arrobas (unos 192 kilos) fue el protagonista y tras su sacrificio en el campo fue después trasladado a la Plaza de Los Pedroches, donde esperaba el público.
Al mediodía, la comida matancera incluyó la opción de elegir migas o cocido, con su correspondiente naranja como postre.

Uno de los momentos más singulares fue la representación de las Purificadas por parte de los vecinos de Jaraicejo, que simboliza la presentación del Niño por parte de la Virgen. Unas 130 personas acudieron desde esta localidad cacereña de unos 500 habitantes, ya que comparten con los vecinos de Alcaracejos el mismo gentilicio de «mojinos» y desde ambos consistorios están dando los primeros pasos para un futuro hermanamiento.


La alcaldesa de Jaraicejo, Rosa María Clavero, que bailó en la actuación que realizó el grupo de folklore El Respingo, destacó el “extraordinario ambiente” vivido y espera que una delegación de Alcaracejos también visite su localidad. El alcalde, Luciano Cabrera, aceptó y destacó la implicación de sus vecinos en el éxito de esta jornada matancera.







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