Entrevista a Juan Ríos, Ex-entrenador del C.D. Pozoblanco, en la década de los 80


“En los años 80, el fútbol era algo más que una pasión”


EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Un hombre mayor con gorra y con un paso firme, pese a su edad,  entraba por las puertas del Polideportivo Municipal. Alguien por detrás lo reconoce; “hola, Juan”. Es Ríos, el entrenador que tuvo el Pozoblanco en la década de los 80. No sabemos si fue la mejor época, pero lo que sí sabemos es que fue la que más gente llevó al campo. Se hablaba de fútbol en los bares, en la calle, en la escalera, en las puertas de las casas.

En el banquillo de aquella época estaba un entrenador de talante serio. Le decían “vinagre”. Se  imaginarán  el motivo. No obstante, le sacaba partido a sus futbolistas. Sabía fichar lo mejor de Córdoba. Tenía arte para moverse en los despachos. Ríos representa la figura del entrenador conservador, poco hablador y muy efectivo. Llevó al Pozoblanco a la Tercera División peleándose con equipos que hoy algunos están en Segunda A y otros estuvieron en Primera.

En el recuerdo aquellas camisetas de lino, finas donde el escudo se pegaba al pecho. Se jugaba con las vísceras más que con las piernas. Y el público jugaba un papel decisivo. 2.000, 3.0000…hasta 4.000 personas metidas en el Virgen de Luna. La foto de la Virgen de Luna y la del estreno del Polideportivo Municipal estaba en muchos bares y casas. La pasión por el fútbol. Dice Ríos que nunca habrá época igual. Del Pozoblanco se fue al Santaella, posteriormente al Lucena. Allí terminó su carrera profesional. El fallecimiento de una nieta con una año y quince días le quitó las ganas de vivir y de entrenar. Pensó que no merecía la pena estar de campo en campo.



– ¿Cómo estás Juan?
– Bien. Aquí con más años, pero bien.

– ¿Por qué tu visita a Pozoblanco?
– Pues porque tenía una deuda pendiente con Miguel Bajo. Le dieron un homenaje hace unos meses y no pude estar. Quería verlo y mira he decidido venir en el partido Pozoblanco- Ciudad de Lucena.

– ¿Qué has sentido al volver?
– Alegría porque viví muy buenos años aquí y  también tristeza porque el campo estaba prácticamente vacío de espectadores.

– ¿Nada que ver en número de espectadores  con el Virgen de Luna en los 80?
– Nada. Allí se juntaban miles y miles de aficionados. Han desaparecido. Son otros tiempos. 
No creo que vuelvan esos tiempos tan gloriosos o al menos tiene que pasar mucho tiempo.

– ¿Dónde estaba tu secreto?
– El rodearme de buenos jugadores siempre. Mis equipos han tenido grandes jugadores.

– ¿Cuál ha sido su jugador preferido en el Pozoblanco?
– Ha habido muchos. Quizás Coco era ese delantero excelente que resolvía los partidos. Pero estaban Nino, Dalmacio, Márquez…muchos.

– ¿Qué nivel había?
– De categoría superior. Tuvimos un centro del campo con Pablo, Alors y Carrasco que ya quisieran tenerlo ahora equipos de Segunda A.



– ¿Cómo aguantó 11 temporadas en el banquillo?
– Pues porque todos íbamos de la mano, las cosas salían bien y eran unos años muy buenos. Había una gran directiva y presidente.

– ¿Por qué dejas el banquillo después de estar en el Santaella y Lucena?
– Perdí las ganas de entrenar con el fallecimiento de una nieta que tenía un año y quince días. 
Fue un palo muy duro y dejé el mundo del fútbol.

– ¿De quién se acuerda de esos años?
– De los que no están, Calvo, Lovera, Montesinos.

– ¿Cuál es el mejor recuerdo suyo?
– Muchos. El partido ante el Córdoba en la Copa del Rey. Ganamos en el Virgen de Luna al primer equipo del Córdoba. El campo estaba a reventar.

– ¿Qué ha sido el fútbol para Ríos?
– Una pasión. He sido feliz en el banquillo. Han sido muchos partidos. Siempre me dejaron trabajar y eso es muy importante para un entrenador.

– ¿Cómo era el fútbol que se realizaba?

– Muy bueno. Tuve a grandes futbolistas en el Pozoblanco. Quizás era diferente pero se vivía. La Tercera de antes es una Segunda de ahora.



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