La infancia y los cómics de Mortadelo y Filemón

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


El próximo jueves será la fiesta infantil de la lectura. Es bonito contemplar el mundo a través de los ojos de los niños. En los tebeos de Mortadelo y Filemón, Francisco Ibáñez nos pinta a adultos locos que caminan por la vida de disparate en disparate.

La vida es más divertida cuando eres un niño. Y es que la infancia es el arranque de la vida, lo que nos va a condicionar siempre. No hay nada como vivir las cosas por primera vez . Todos recordamos nuestro primer día de colegio, nuestro primer amigo, la primera vez que fuimos a Córdoba, al cine, al circo,  nuestra Primera Comunión… El mundo infantil es maravilloso. Recuerdo siempre los sitios donde comparaba los tebeos, los cromos de fútbol, el teleprograma, los hornazos de la Virgen de Luna. La magia de la infancia es que cada día te sorprende algo. La infancia solo necesita presente. 

No piensa en el futuro y pasado no tiene. Es por ello que saborea las cosas en el momento sin importarle nada más.  Decía Wendy Dale que las infancias nunca duran, pero todo el mundo se merece una. Cada uno la ha tenido en su época. Son etapas diferentes pero iguales en el fondo.
Lo terrible de la infancia es que cuando salimos de ella, no sabemos lo que nos espera. Eso es lo peor de la inocencia que nunca estás preparado para lo que viene después. En ese mundo de descubrimientos que es la infancia, uno hace cosas que le apasionan. A mí, me gustaba descubrir cada día una calle de mi pueblo. Observaba, siempre por la tarde, cada calle y  contaba las casas que había en ella y la gente que vivía allí.

De niño, uno lo mira todo. Lo que no sabe es que los adultos son seres que han perdido el paraíso infantil y no podrán recuperarlo. La vida después de niño es una repetición absurda de las cosas. Volvemos siempre al mismo punto.

De niño, cuando me daba gana, era un  futbolista de Primera, el que quisiera pues solo tenía que imaginarlo, podía ser un actor de cine o un personaje de un tebeo o un inventor de cuentos (que no sabía lo que era, pero lo decía). Todo esto era imaginario, claro está, pero existía dentro de mí. Los sueños más disparatados son posibles en la infancia. El mundo era lo que descubrías pero era también lo que imaginabas.

Lo peor es que cuando eres niño quieres entrar en el mundo de los adultos y cuando ya lo eres, quieres volver atrás pero ya no puedes. Es cuando te das cuenta de las mentiras que los adultos nos decían para asustar a los niños.

El premio de la lectura de Miguel Cardador López es un premio a la infancia, a ese mundo maravilloso de cartón piedra. Él vuelve a la infancia con esos niños. A esa infancia que tuvo entre tebeos y portadas del AS color. Por todo eso, organiza este premio que aparte de premios, da sonrisas, ilusiones y esperanzas.

Todos tenemos nuestros problemas de cada día, nuestras obsesiones, nuestros fantasmas, nuestros amigos y enemigos. Pero todos tuvimos una infancia. Ese fue el principio de todo. Luego hemos escrito nuestro libro, cómic o viñeta creando nuestros propios personajes que hemos ido  metiendo allí, en una vida marcada por la infancia. La llevamos con nosotros. Amamos nuestra tierra, nuestras calles y barrios porque tuvimos allí nuestra infancia. 


Aplaudo la iniciativa de Miguel de seguir en la infancia. No hay nada más insensato que no querer recordar nuestra infancia que es donde empezó todo y donde debemos de regresar para empezar las mil y una vida que tenemos mientras vivimos.  

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