Las Cruces de Pozoblanco

ARTURO LUNA BRICEÑO


Hace tiempo que me rondaba la idea de hacer un estudio sobre Las Cruces de Pozoblanco. Son muchas las existentes y también, desgraciadamente, muchas las que han desaparecido. Y otras a fuerza de moverlas del lugar que las colocaron, acabaron como escombros graníticos en algún vertedero. Para recordarlas voy a rememorar algunas de ellas. Empezaremos por las que conservan la fecha en que las levantaron. De ellas la más antigua es la de la vieja Ermita de Jesús Nazareno, en la que estaba la primera estación del Vía Crucis del Viernes Santo, del que hoy solo conservamos la Sentencia de Pilatos y la escena de la Verónica.

La Cruz de la Unidad.


La cruz de la Vieja ermita de Jesús Nazareno fue hecha en el año de 1629 por iniciativa de Miguel Sánchez Cantador, que a su vez hizo las cortinas de la ermita en las que se emplearon doscientas sesenta y cuatro varas de tafetán amarillo. Que en su confección se dieron setenta y tres peonadas y costaron mil ochocientos sesenta y cuatro reales. De coste y labrado de la cruz no dicen nada. Pero si dan noticias del cuadro de Jesús Nazareno que está por encima de la actual ubicación de la Cruz. “Año de 1622. Siendo Hermano Mayor Juan Muñoz de Mena se pintó la imagen de Jesús que está a la espalda de la ermita que tuvo de costa con la madera y encalado 227 reales”.

La Cruz de la Unidad, varias décadas atrás. 

La Cruz de Jesús Nazareno estaba en el compás de la Ermita, en el centro del Patio que daba acceso a la iglesia y de la que en 1619, tres años después de la inauguración, Antón López Cantador, Hermano Mayor en aquel año pagó dieciséis reales por la Procesión del Viernes Santo y de la Cruz de Septiembre. Más de hacerse el presbiterio y haciendo ladrillar la iglesia novecientos y cuarenta y dos reales y tres cuartillos. Más de hacer la puerta de la ermita y la del patio setecientos y ocho reales y dieciséis maravedíes.

Vista aérea de la Avenida Villanueva de Córdoba y la Cruz de la Unidad, años atrás. 

Pero si la Cruz del patio de la Ermita de Jesús Nazareno era la primera estación de la Vía Sacra de la procesión del Viernes Santo, la correspondiente al Calvario debió de estar en el Torilejo. La Cruz ubicada en ese sitio también ha sido movida de su primitivo lugar, y no una vez, sino varias.

La Cruz del Torilejo.


La Cruz del Torilejo, en su actual colocación, en la base y en la parte trasera se puede leer: Año de 172…

Inscripción en la parte trasera de la base de la Cruz del Torilejo.

En el Catastro de Ensenada se citan al menos cuatro Vías Sacras, y esta es una de ellas, con un recorrido parecido a la actual, con la variante de que en vez de girar en la Plazoleta del Cano a la izquierda para llegar a la Cruz del Molino del Viento, lo debía de hacer por la Calle de Pedrajas hasta la Encrucijada y de allí acceder al Torilejo.

La Cruz del Molino del Viento.

La Cruz del Molino del Viento es otra de las Cruces que debió de ser movida de su primitivo lugar al que luego ocupó y que en el Catastro de Ensenada se cita como: “Las piedras del Ermitaño”. Lugar situado en el viejo cordel de la Cañada Real Soriana de la Mesta. Quizás por estar en medio del Cordel fuera desplazada al montículo que ocupó hasta que desapareció al construirse la Cruz de la Unidad. La única Cruz de Pozoblanco que no fue erigida por una devoción religiosa o para marcar el fin de una Vía Sacra, se hizo por motivos políticos y a imitación y semejanza a la Cruz del Valle de los Caídos. Sea como fuere, hoy es uno de los mejores monumentos con los que cuenta Pozoblanco. Pero eso no disculpa que no se conservara la vieja Cruz del Molino del Viento.

La Cruz del Pilar.

Semejante destino ha tenido la Cruz del Pilar que en un principio se encontraba en medio de la encrucijada de la Calle de los Arévalos (Hoy Feria) La Cuesta del Romo, Calle de San Sebastián y la Calle de la Cruz del Pilar, hoy la parte alta de la Calle de la Feria. De allí fue retirada y fue incrustada en el muro exterior de la casa que hacía esquina entre la Cuesta del Romo y la Calle de

La Cruz del Pilar. Su fotografía es la única de Pozoblanco que fue incluida en la Arquitectura Popular Española, de cuatro tomos, realizada por Carlos Flores. Hoy nadie sabe nada de su paradero. En el nuevo edificio se ha colocado una cruz hecha de planchas de granito y debajo la han titulado cómo Cruz de la Portería. Cosa que enfada a los que de niños hicieron el candelario a esa Cruz, que era la de su barrio y que siempre conocieron y veneraron como La Cruz del Pilar, y así se refleja en el Catastro de Ensenada en 1754. 

Cruz de La Portería.



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