Felipe V y Pozoblanco, año 1705

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente - Editor)


Acabo de leer el libro en dos tomos que lleva el título de este artículo, escrito por el maestro de escuela Antonio García Herruzo, que a sus 67 años tiene más de una decena de publicaciones, dentro de su línea de investigador y trabajador incansable de las tradiciones de nuestros pueblos.

En total son 717 páginas distribuidas en dos tomos, para lo cual ha tenido que consultar de las fuentes del Archivo Municipal de Pozoblanco, del de Córdoba, Biblioteca Nacional, boletín de la Real Academia de la Historia, de Cuadernos de Historia de España, archivo Ducal de Medinaceli, Archivo Histórico Provincial y Archivo General del Obispado de Córdoba.

La publicación arranca en el comienzo del siglo XVII, donde termina el reinado de Carlos II y con él finaliza una dinastía, comenzando una nueva con Felipe V, conocido como el “Animoso”, siendo nieto del monarca francés Luis XIV.


Su reinado fue largo, ya que permaneció en el trono 45 años.

En aquella época, no sólo en España, sino en cualquier país europeo, los impuestos siempre recaían en la clase humilde, que era la mayoría. Y más que humilde podríamos decir clase de la miseria, ya que las pasaban canutas para poder subsistir. Mientras que la Iglesia y la nobleza prácticamente no pagaban ningún tipo de impuestos.

Una gran mentira es la de “Real donativo de su majestad para las haciendas de esta villa”. Más bien lo que querían decir es que el rey se ofrece a todos sus habitantes a cambio de un impuesto de carácter especial para sufragar los gastos de la guerra. El rey entiende que la participación será generosa, por la administración y el amor que todos tienen hacia él. Por todo ello se inicia un inventario de los bienes de los habitantes de Pozoblanco: casas, ganado, fincas rústicas, enseres, etc., con el fin de liquidar una tributación voluntaria a las arcas reales.

A la vista de los datos aportados en este estudio tan completo, somos capaces de ver y cuando no de intuir con bastante claridad la forma de ser del pozoalbense de aquella época. Esta obra forma parte de los estudios que van más allá de la radiografía de un momento histórico, de un hecho concreto que viene determinado por unas circunstancias particulares de la historia y el compromiso con los pueblos, su trayectoria a través de los tiempos, y la vida de zozobra y esperanza de todos sus habitantes.

Hace unos años coincidí con Antonio García en una comida en la misma mesa y, dentro de la amena conversación, me relató una anécdota verídica de los primeros años de la posguerra española, que sucedió en uno de los pueblos de nuestra comarca. Esta era la del personaje conocido como “El sustancial”, que era un señor que iba por las calles con dos huesos de jamón colgados al hombro y al vocerío que este daba: “niñas, ha llegado el sustancial”, las mujeres salían con sus pucheros calientes a la calle para que el sustancial introdujese el hueso del jamón en el puchero. Lógicamente, las primeras que lo hacían y dependiendo del tiempo, eran las que más pagaban, unas una perra gorda y las de menor la perra chica.

Esta anécdota, aunque parezca increíble, no corresponde a la época de Felipe V, hace tres siglos, sino a los primeros años de la década de 1940.

Felicidades maestro, por esta exhaustiva y completa obra histórica de hace trescientos años, al tiempo que adelanto que muy pronto nos sorprenderás con dos nuevas publicaciones del parecido estilo histórico, con la satisfacción de todos los que amamos libros que nos enriquezcan e informen sobre las raíces de donde procedemos.


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