Emprendedores

DIEGO GÓMEZ PALACIOS
(Desde Córdoba)


Se me ocurrió escribir este artículo con objeto de ponderar la figura de Francisco Lozano Montero, nacido en esta comarca aunque vecino de Córdoba. Pero enseguida caí en la cuenta de que conozco a otros emprendedores con los que tuve relación como tales antes de que a mi amigo Paco se metiese a emprendedor.

Sus paisanos los conocen antes y después que yo, según sus edades. Pero no debo evitar referirme a ellos con la admiración y respeto que merecen; se trata de: Carlos Arroyo, NALO, a quién en mi época de delegado técnico y comercial, le vendí e instalé un equipo de elevación, cuando montaba su fábrica de pantalones. Jamás quedé más satisfecho de un cliente ni, creo, que un cliente más satisfecho conmigo. Por añadidura tuve la alegría de conocer a una empleada suya, por entonces muchachita, Paula: Me admiró su polivalencia, competencia y amabilidad. Después cuando se equivocó, no en su trabajo, la rescatamos, ya con hijos, entre Miguel Calero y yo para nuestro CAMF, rozando la prevaricación, pero no la justicia.

Otro emprendedor que conocí y traté fue a Blas García, creador de la gran obra social PRODE. Admiro su empuje, valentía, ingenio y sentido social: Increíble, maravillosa su granja para la producción de sementales seleccionados de raza, no solo cerdos y ovejas, sino incluso de perros esquimales. Con un mínimo de profesionales de vocación obtenía el máximo rendimiento de los disminuidos, que se les veía felices.

Hace como 25 años que no sé de ellos ni de sus continuadores a los que deseo y exijo lo mejor siguiendo las líneas marcadas por sus antecesores.

Ahora surge la figura de mi amigo Paco, que trabajó desde muy joven con un tío suyo en la venta de equipos de soldadura y accesorios; al jubilarse su tío siguió él con el negocio. Luego no se resignó ante la crisis y se metió con los equipos para la Agricultura.

Es más joven que yo y de jovencitos él era un admirador mío, creo se basó en unas preciosas vivencias que tuve con alguien de su pueblo entrañable para ambos.

Desde hace bastante tiempo soy yo el admirador de él por su trayectoria y talante actual. Siempre tuvo tesón y cabeza de sobra.

Ha diseñado y patentado un útil muy versátil adaptable a gradas, sembradoras, cultivadoras, transmisiones y pulverizadoras, que facilita la adaptación de los equipos a las tareas, acortando tiempo y trabajo. Tal invento lo ha registrado con el nombre de Modelo DOS TORRES.

No me hizo caso cuando me habló de su idea. Yo le aconsejé se pusiera en contacto con NOLI o AGRUIZ, empresas con una amplia experiencia y prestigio, desde hace décadas; me dijo que nació en esta comarca, le tira mucho y prefirió la colaboración de los de Dos Torres.


Él es “mellariense”. (Lo entrecomillo porque el último diccionario de la RAE no contempla este gentilicio con dos ni con una ele). Más de un centenar entre excelentísimos e ilustres miembros obvian a Lope de Vega y a su obra Fuenteobejuna, pero aceptan el tetamen y el culamen. Quizá sean aún adolescentes. ¡Vamos aviados! 


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