El sacerdote, Francisco Vigara, rescata en un libro los misterios de la ermita de la Virgen de Guía

ANTONIO MANUEL CABALLERO
VILLANUEVA DEL DUQUE


Una ermita, una imagen y cinco pueblos. Miles de fieles a los que les une su ferviente devoción por nuestra Señora de Guía. Un cura, varios descubrimientos y una deuda pendiente, la de compartir con sus convecinos todos los hallazgos encontrados en la ermita durante su labor pastoral.

En este libro, el sacerdote jubilado Francisco Vigara expone los más de sesenta años que ha ejercido su ministerio en el municipio de Villanueva del Duque contando anécdotas, encuentros, experiencias, alegrías y también desencantos; haciendo especial hincapié en la ermita de nuestra Señora de Guía, en el descubrimiento de las tallas románicas y en una labor de rehabilitación y reformas del templo hasta su imagen actual

En sus casi 200 páginas, Francisco Vigara nos relata su vocación sacerdotal, su ingreso en el seminario y posterior ordenación, sus primeros destinos y, finalmente, su llegada a Villanueva del Duque en 1952.

Desde entonces, enamorado de la majestuosidad de la ermita de la Virgen de Guía y, por el contrario, ante la escasez de textos mayormente destruidos tras la Guerra Civil, ha estado investigando con el objetivo de resolver importantes interrogantes como el propio origen del tempo, sus constructores, primeros feligreses, diversas reformas, intentando dar respuesta a todos estos interrogantes mediante la lectura de numerosos textos históricos y la consulta a los propios fieles de los alrededores.

El sacerdote muestra su libro. /LUCÍA SUÁREZ

A su vez, diversos hallazgos fortuitos realizados en la ermita como el de las cartelas del siglo XVII, el rebaje del presbiterio y hallazgo de unos poyetes de piedra hasta entonces enterrados, o, el mayor de todos, el hallazgo de las valiosísimas tallas románicas del s. XIII emparedadas en una de las naves de la ermita; hacen de esta obra un interesante documento que habla de la historia más reciente de Villanueva del Duque, de sus feligreses, de su párroco y de su devoción por la Imagen de Nuestra Señora de Guía que tanto veneran los pueblos de Villanueva del Duque, Alcaracejos, Dos Torres, Fuente la Lancha e Hinojosa del Duque.

En definitiva, Misterios de la Ermita de la Virgen de Guía es el fruto del trabajo de investigación que durante muchos años ha realizado el sacerdote Francisco Vigara y que, ahora, desde su jubilación, ha ido completando y puliendo para, una vez terminada, poner al alcance de los miles de fieles de Nuestra Señora de Guía los muchos secretos y misterios que a lo largo de más de medio siglo ha ido encontrando en la ermita de la que, aún hoy, es rector.

Sin duda, un documento que calará profundamente en una población volcada en su devoción por la imagen y que, hasta la fecha, es desconocedora de muchos de los datos

que este párroco expone en su magnífica obra que será publicada en el mes de Agosto de 2016.

Como señala Pedro Castelo Luna en su prólogo: “Ojalá que todos disfrutemos con este libro que pasará a formar parte del patrimonio histórico de nuestro pueblo y ojalá que esto nos ayude a valorar la labor apostólica que don Francisco Vigara ha llevado a cabo en Villanueva del Duque”.

El libro fue presentado ayer viernes en la Casa de la Cultura de Dos Torres.

Francisco Vigara nace el 18 de febrero de 1926 en Castuera, Badajoz. Terminada la guerra, nace su vocación sacerdotal; entró en el seminario conciliar de San Pelagio de Córdoba en 1940 siendo ordenado sacerdote el 17 de junio de 1951 en la santa iglesia Catedral de Córdoba por el reverendo obispo de la diócesis, fray Albino González Menéndez-Raigada. En el mes de julio de 1951, el señor obispo le nombra para sustituir al capellán del hospital de la Cruz Roja de Córdoba. Durante tres meses, aprendió cómo sufre el ser humano y la ayuda que ofrece el capellán a los enfermos y familiares.


El 2 de octubre de 1951, tomó posesión de la parroquia del Apóstol Santiago de Malpartida de la Serena en la que permanecerá durante diez meses. En sus propias palabras: “fue una experiencia maravillosa, y tuve una acogida cariñosa por parte del pueblo entero al que no sabré agradecer esos meses que conviví entre ellos”. El 2 de agosto 1952 llegaría finalmente a la parroquia de San Mateo, de Villanueva del Duque, su segundo y último destino. Desde entonces, y hasta su jubilación, desempeñó una labor sacerdotal en un pueblo que desde el primer día lo acogió con gran cariño y en el que se dejó la piel por sus fieles. Actualmente, se encarga de la gestión de la ermita de Nuestra Señora de Guía, de la que fue nombrado rector. 


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