Ciencias y Letras

DIEGO GÓMEZ PALACIOS



En los años 50 teníamos en el Instituto de Córdoba uno de los profesores de Matemáticas muy honrado que era un jabato; toda la duración de la clase estaba en ello, no leía el periódico, como hacían los de latín, ni se ocupaba en sus papeleos; ocupaba todo el tiempo en impartir la asignatura pero a toda velocidad, como si se tratase del Padrenuestro o el Catecismo, mucha entrega pero nula didáctica, pura memorieta; aquello resultaba ininteligible y aburrido, lo que provocaba desatención en los alumnos y, como consecuencia, alguna que otra broma o gamberrada. Cuando pillaba al gracioso de turno le decía muy serio, siempre lo mismo: Dile a tu padre que te quite de estudiar porque contigo está perdiendo el tiempo, la salud y el dinero. Y como yo te pille otra vez ten por seguro que te suspendo, aunque sepas más Matemáticas que Echegaray.

Así una y otra vez hasta que algunos quisimos saber quien era ese Echegaray, aunque no supiéramos Matemáticas. Pero solo supimos que el tal, Ingeniero de Caminos, fue Catedrático y Director de la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, gran matemático y Premio Nobel de Literatura; primer Nobel español, en 1904. No se lo preguntamos al profe porque no nos tachase de burros. (Murió el 14/9/ 1916).

Ya en 6º, el texto de Literatura Española solo le dedicaba un parrafito, aunque con Jardiel Poncela y Camilo José Cela solo eran unas “promesas”, se extendían bastante. Me extrañó que no se ensalzase como merecía a un Premio Nobel de Literatura. Ingenuamente pensé que siendo un eminente Ingeniero y Matemático y les molestaba a los de letras tal premio.

No me equivoqué porque el pasado día 26 leí un resumen de su biografía, que se remataba diciendo que, aunque admirado por literatos extranjeros, fue criticado por figuras nacionales como Clarín, Pardo Bazán, Valle Inclán, Pérez Galdós, Azorín, mi admirado Baroja, Los Machados, Maeztu y Rubén Darío. Casi nada… No fue profeta en su tierra.

Como Ingeniero, Matemático y Economista alcanzó las máximas cotas, (no las cito por no extenderme), pero con tantos cargos y responsabilidades el pobrecito, aún tenía tiempo y capacidad para entretenerse en escribir más de 45 novelas, 67 obras de teatro (34 en verso) y otras tantas obras Científicas y de Economía, ¡Vaya bicharraco!

Yo solamente le aventajo en un detalle, la salud, por razones obvias. Aunque mi carrera, Perito Industrial, de 5 años, titulación extinta hace tiempo, es de Ciencias, siempre me gustó mucho escribir e incluso se me publica alguna cosilla, me justifico con Echegaray. Valga el farol.

Por todo ello no me sorprende ni se sorprendan de que un tal Miguel Cardador Manso publique aquí unos magníficos artículos sobre distintos e interesantes asuntos, aunque en alguna ocasión se le vea el plumero de Ingeniero cuando utiliza los conceptos fuerza y velocidad para explicar ciertas cosas.

Lo que no entiendo es porqué está asomado a su “Windows” de Southampton pudiéndose asomarse mejor a una ventana del Paseo de Marcos Redondo. 


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