Los Piostros, una tradición representada de manera mágica

EMILIO GÓMEZ
PEDROCHE


Los piostros es una fiesta que nació, creció y se mantiene en Pedroche. Un pueblo blanco con las casas encaladas donde los  niños corretean  por sus calles empedradas y en cuesta. Participan  en él casi todos los vecinos de una manera u otra. Estos días se forma en la localidad una algarabía tremenda donde conviven los más viejos del lugar y los más jóvenes. Todos con el propósito de que esta fiesta ancestral salga bien.

Con esta fiesta se hace un guiño al pasado cuando la gente iba cabalgando en bestias por el pueblo y por el campo. Mucho antes de que llegaran los coches y lo invadieran todo.

Cientos de personas esperan la fiesta de Los Piostros que se celebrará el 7 y 8 de septiembre. Todo está listo después de mucha preparación. Los jinetes llevan tiempo preparando a sus equinos. No es montarse a caballo y salir corriendo. Ese olor a campo, a tierra, a pasto se transporta al pueblo con ese ruido de los cascos de los caballos por las calles empedradas del municipio y esas estampas. Montados sobre caballos, mulos, burros, enganches o carrozas recorren el pueblo logrando una foto preciosa de la fiesta. No hay  otra fiesta igual a ésta en ningún lugar. Pedroche es único en su tradición y en su manera de interpretarla. La imagen de las jamugas, las mantas que cubren las cabalgaduras, las yuntas de mulos,  los caballos a galope, la subida a la  Cuesta El Molar. Algo tan hermoso no puede terminar nunca. Es por ello que los vecinos de Pedroche se vuelcan año tras año.

El colorido presidirá esta fiesta grande de Los Pedroches. 

Los Piostros han sobrevivido al paso de los años como una herencia bien administrada. Cada año se revive con la misma ilusión. El ritual comenzará la tarde del día 7 con la congregación de los caballos en la puerta de los mayordomos, José María Díaz Cobos y Manuela Álamo Tirado. Reunidos todos los piostros, se enfila el recorrido para recoger a la Patrona, la Virgen de Piedrasantas, de la parroquia El Salvador y la llevarán hasta su ermita. La vuelta al pueblo está prevista aproximadamente a las 20:00 horas. 

El día 8, dianas por las calles de Pedroche, protagonizadas por la Banda de Música Santa Cecilia de Pedroche. Posteriormente se irá, de nuevo, al domicilio de los mayordomos, recorriendo las calles de Pedroche para dirigirse a la ermita. Son muchos momentos y es difícil quedarse con uno de ellos: la entrada a la plaza del pueblo de los piostros, las carreras en la famosa cuesta El Molar,  el paso de la Patrona por el puente del arroyo Santa María, el saludo de los piostros a la Virgen frente al Santuario, la salida de cada jinete de su finca para vivir esta fiesta, los adornos, la fantasía que se crea, el lío que se forma en la calle, la seriedad en la ermita, los abrazos, las promesas. Muchas sensaciones que se agolpan en estos días y que es difícil de explicar si no se vive dentro. Mucho mejor arriba del caballo donde se divisa el paisaje de una manera más bella.

El colorido presidirá esta fiesta grande de Los Pedroches. Mantas de piostros bordadas con motivos florales y rematadas con madroños entrelazados. Aún hay manos experimentadas en este arte de bordar que pasa por generaciones. 


Unos cuatrocientos piostros se esperan este año en esta fiesta que va a más. Es el retorno al pasado más lejano y también al más cercano mientras la tradición se mantenga en pie o a caballo. 


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