JARA: 38 años de teatro junto a ti

MIGUEL ÁNGEL CABRERA CABRERA


El pasado martes día 20 de septiembre el grupo de teatro JARA celebraba su propio aniversario. Por primera vez JARA pisaba el 20 de septiembre las tablas del teatro de José Luis Amor y Juan Salamanca. Ya han pasado 10 años desde aquel día en que por primera vez se iba a representar un drama en el Teatro El Silo. Las palabras de la obra de García Lorca fueron las primeras que quebraron el aire del bello recinto. Aquel día de feria el teatro se llenó. Hubo que repetir el día 29 de septiembre. Por primera vez el teatro volvió a llenarse. Por segunda vez. Y, deprisa y corriendo, tuvimos que poner más entradas a la venta para el 30 de septiembre. Y, por primera vez en la recién nacida historia del Teatro El Silo, volvimos a llenar el teatro. Por tercera vez. En un mes. En septiembre de 2006. Dos mil cuatrocientos espectadores. Si les sumamos los de la cuarta representación que ofrecimos, benéfica, un poco después, resulta un total de tres mil espectadores (3000) para una sola obra.

Nada ni nadie ha superado hasta hoy aquel récord de este grupo de teatro aficionado. Como mucho, sólo si sumamos las cuatro actuaciones de Raphael y Sara Baras, juntos, podríamos igualar la cifra.
Aquello no fue una casualidad. Veintiocho años antes, tal vez más, comenzó a gestarse el asunto donde empiezan las grandes cosas en este pueblo: en el Colegio Salesiano. Con Lorenzo Santacruz.  Con el Mundo Joven. Han pasado ya muchos años y muchas cosas y cada vez me parezco más a un abuelo contando batallitas. Así que sólo diré que durante estos años de aficionados vivimos los mejores días de nuestra juventud en torno al teatro. Y sin un teatro que llevarnos a la boca. El enfermo imaginario, Historia de una escalera, Las bicicletas son para el verano -un texto de tres horas- y catorce obras más fueron desfilando por el teatrito del Ies Los Pedroches. Lo único que había. Y, por fin, en 2006, llegó nuestra graduación y abrimos el Teatro El Silo. Y lo llenamos. Tres veces y pico.

Aquello no fue casualidad. Los hechos que vinieron después así lo demostrarían. 



Desde aquel día y hasta hoy hemos estrenado: Bodas de sangre (2006), La farsa de maese Patelin (2007), Un tranvía llamado deseo, El florido pensil (2008), Madre, quiero ser de una faneguería (2009), Aquí no paga nadie (2010), La estanquera de Vallecas (2012), La moderna Celestina (2013), Evolución (2014) y El sueño de una noche de verano (2015).

10 obras, 10. Diez textos íntegros. De calidad.

Hay mucho arte en estos eventos. Aficionados, pero con mucho arte.

Y mucho público fiel que nos busca cada septiembre (aunque este año hemos pasado a diciembre). Calculemos de nuevo: 10 estrenos, veintitantas representaciones como mínimo, casi siempre llenos... Hacen un total aproximado de unos 15.000 espectadores. Tirando por lo bajo.

Unos aficionados.

Y sin subvención. Nunca la hemos pedido. A nadie.

A veces conviene recordar y hacer historia y hacer memoria. Para saber dónde estamos y de dónde venimos más que nada. Y para poner las cosas en su sitio. Y para que los más jóvenes se enteren también.

Así pues, y a título exclusivamente particular, me permito terminar este comentario con un documento en donde expongo una serie de propuestas y sugerencias, dirigidas a quién corresponda, encaminadas a mejorar y a engrandecer aún más nuestro teatro. Por si sirven.

Con la mejor intención.

¡Larga vida al Teatro El Silo!


(A pesar de que esté cerrada la puerta principal). 

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada