El mundo al revés

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ
(Periodista)


Si viviéramos en un mundo al revés y las leyes del universo que conocemos quedaran trastocadas, los años transcurrirían hacia atrás; naceríamos viejos como en aquella película dirigida por David Fincher y cumpliríamos un año menos como decía una canción de La Oreja de Van Gogh.

Los personajes de los cuentos cambiarían los papeles y el lobo sería el que lleva la cesta a la abuelita y la bruja sería la que se comiera la manzana envenenada.

Después de septiembre vendría agosto y mañana sería un poco más ayer. No lo digo yo, lo dice La Oreja en su canción, y no parece mala idea esto de que el tiempo vaya hacia atrás, ¿verdad? Porque si nacemos viejos se supone que cometeríamos menos errores, porque ya vendríamos con experiencia incluida… ¿o no?

Sin embargo, si fuera así nuestra realidad, la vida sería bastante aburrida. Porque en la vida no se nace sabiendo, lo interesante es ir aprendiendo aunque para ello haya que equivocarse y fallar. La experiencia se gana viviendo el día a día. Y cuando hayamos fallado unas cuantas veces y nos hayamos caído otras tantas, entonces no nos hará falta nacer viejos porque ya habremos aprendido. Y seguramente volveremos a equivocarnos alguna vez más, pero no importa, porque los errores son parte de la vida.

Podremos desear cosas imposibles, como que el tiempo vaya hacia atrás, pero la vida es la que es. 

Y es perfecta así. 


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