Las calles y sus nombres

El retrato de los pueblos se escribe o se dibuja en cualquier rincón de una calle. En las calles se van creando escenas de seres humanos envueltos en sus gestos, en sus movimientos, en sus silencios, en su caminar diario. Una calle ofrece la versión de un pueblo, el caminar de un pueblo. El sol de la mañana dibuja el rostro de la gente que interviene, participa y vive el evento de la vida. Uno mira las calles de su pueblo y ve como están ahí siempre; la Calle Cantarranas, Andrés Peralbo, Doctor Rodríguez Blanco, la calle Mayor, la Real, la calle la feria, Santa Ana. En la mayoría de ellas tenemos un recuerdo. Hemos pasado por ellas, hemos ido a ellas en algún tiempo porque allí vivía tal, porque allí estaba la escuela de verano ésta o el amor adolescente de hace tantos años. Las calles siguen ahí venciendo el paso de tiempo. Lo único que cambia en ellas son los que transitamos por ellas. Si recordamos nuestra calle la que cada uno tiene en mente que es la de la infancia vemos cómo ha cambiado en aspecto, en casas y en la gente que la habita. Guardan las calles muchos secretos y sobre todo el tiempo de nuestros antepasados.

Las calles son símbolos del camino que recorremos. Ellas reúnen a la gente y también las historias de un pueblo porque por ellas se pasó y se pasa. En ellas se dan cita las miradas, el caminar continuo y los caminos y sendas de un pueblo. En ellas también se recogen anécdotas de soledad y de tristeza por los que se fueron y no las pisarán más. Porque ellas han vencido al paso del tiempo cambiando, pero no a la velocidad que nosotros lo hacemos. Éramos niños, de pronto adolescentes, adultos... y así podría seguir.

Es bonito pasear por una calle por la que transitaste en otro tiempo con frecuencia y pararte a pensar en aquella época. Las calles de la infancia te dicen de dónde vienes, quien eres y que haces por allí. En la calle hay mil caras que son las que viven en ella, en cada casa. Un pueblo se reconoce por sus calles. Allí estaba el comercio donde comprabas, la casa que tanto mirabas y los balcones abiertos así como las terrazas. En algunas de ellas hay casas que son de otro tiempo, antiguas pero son majestuosas.


En un calle puedes dar rienda a los sentimientos, retienes imágenes, paseos canciones y recuerdos. Todo ello está en la calle, nuestro testimonio, nuestra forma de ser. Como decía al principio, el retrato de los pueblos se escribe o se dibuja en cualquier rincón de una calle. En las calles se van creando escenas como si estuviéramos pintando en un lienzo. Los nombres de las calles dicen mucho. No sé por qué se ponen nombres a las nuevas calles que no dicen nada. Se colocan en calles nombres de pueblos con los que no tenemos vínculos. En Pozoblanco se echa en falta nombres de personas que pasaron por ellas. Gente de nuestro pueblo que lo hicieron grande viviendo en él. El problema es que han hecho de esto pura ideología. Los políticos son los que ponen nombres a las calles. Hay gente que vivió en ellas que se merece un nombre en una calle más que cualquier conocido de fuera, pero que en su vida no supo ni donde estuvo Pozoblanco. Lo malo que trajo la modernidad mal entendida es que se quitó lo viejo, nos olvidamos de los nuestros y dimos entrada a rotondas feas, edificios repetidos. ¿Dónde están nuestras señas de identidad? Cada día las perdemos más. 


Página 2 del nº 74 del Semanario La Comarca (30/07/2016).

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