La Plaza de Abastos. Restauración o derribo

ARTURO LUNA BRICEÑO


No hace mucho, el director del Museo de la Zarzuela de La Solana, se puso en contacto conmigo porque le habían informado que el documental más antiguo y completo que había sobre el cultivo y cosecha del Azafrán era el que yo había escrito y dirigido en la serie “Oficios para el recuerdo” de TVE. Me pidió que le informara de él y como podía incorporarlo al museo para ilustrar la zarzuela “La rosa del azafrán”. Le expliqué que estaba rodado, casi en su integridad en Madridejos, provincia de Toledo, excepto la venta del azafrán con la antigua balanza de ponderales. Secuencia que refleja el trasiego y bullicio de un mercado de pueblo, que estaba rodado en el Mercado Municipal de Abastos de mi pueblo: Pozoblanco. Desde entonces es otro más de mis documentales que se proyecta en un museo.

Ahora ya no se podría rodar este documento porque Victoria, la mujer que vendía las especies al menudeo ya no está sentada en el graderío de la entrada y ha desaparecido el trasiego de buhoneros, hortelanos y vendedores nómadas que se daban cita cada mañana en la puerta del Mercado. Han pasado más de treinta años y todo ha desaparecido o cambiado.



Ya no están los representantes del gremio de los chisperos. Dos gallegos que montaban sus ruedas de afilar a cada lado de la puerta principal. A ellos acudían las gentes para afilar la cuchillería y las tijeras. Si le hubieran preguntado cómo llegaron a Pozoblanco hubieran respondido lo mismo que respondían todos los afiladores nómadas que salieron de Galicia: Detrás de la rueda.

Ahora anda revuelto el patio tarugo a causa de que es lo que hacemos con el Mercado Municipal de Abastos. Y como ocurre siempre los que mandan tienen una idea, yo creo que muy clara de lo que hay que hacer. Pero los que se oponen a los que mandan, en sentido político, no están de acuerdo. Y el pueblo se divide o dispersa, que no se sabe. Y creado el ambiente y animados los mentideros ocurre lo de siempre.

Ahora el pueblo debe decir que es lo que quiere que se haga con el Mercado. Se ofrecen dos opciones. Lo animamos o lo tiramos. Tal cual.



La verdad es que la decisión debe estar tomada y todo esto se hace para enredar. Los que declararon la guerra al automóvil en Pozoblanco y cerraron la principal arteria del pueblo y la convirtieron en peatonal, le dieron una puñalada de muerte el Mercado Municipal. Si para entonces acudía poca gente al mismo, desde ese momento lo hacen los nostálgicos, los irreductibles y los que vivimos al lado porque nos coge a mano.

La verdad es que el centro de Pozoblanco se muere. Sin acceso motorizado al mismo no hay revitalización. Hay que solucionar el aparcamiento de vehículos y facilitar las cosas a las gentes que vienen de compras y hacer gestiones. La única solución crear un par de cientos de plazas de aparcamiento bajo tierra y esa posibilidad la ofrece el solar que deje el Mercado.

El solar del Mercado de Abastos de Pozoblanco en 1921. 


En la plaza que quede en la parte alta se puede seguir el ejemplo del mercado de los martes de Plasencia, o el mensual del Zacatín en Bullas (Murcia). Mercados que se dedican a promocionar la condición artesanal y la calidad gastronómica de la zona. Un mercado de degustación que la Comarca de los Pedroches necesita. Y coronando el espacio, un templete para la banda de música que anime el mercado o las mañanas de los domingos. Tal y como se hacía en la década de los años 50 del siglo pasado, cuando la banda de música alegraba las aparcerías de los domingos en la Calle Real. Tocaban arrinconados en la puerta de la Droguería Moreno.


Juan Ginés de Sepúlveda decía que tenía su casa en la Plaza Pública de Pozoblanco, y allí estuvo el mercado hasta 1.958 en que se trasladó a la Calle Cristo, a un solar que era la casa de servicio de Juan Ginés, en la que tenía sus cuadras, gallinero y una tahona. Ahora estamos en la encrucijada de borrar un tiempo para dar paso a otro. No hay porque dudar a hacerlo. Eso sí, siempre que no se perjudique a nadie que tenga su medio de vida en ese recinto. 

Plaza de Abastos de Pozoblanco en el año 1947.



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