La escuela municipal de verano llena las mañanas de más de 260 alumnos de la ciudad

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


Los patios y aulas del colegio público Manuel Cano Damián son un hervidero de niños y niñas durante este verano. Allí terminaron las clases en junio pero el centro ha retomado su aspecto más o menos habitual gracias a la Escuela de Verano Municipal de Pozoblanco que se realiza en estas instalaciones, con la particularidad que esta Escuela acuden alumnos de todos los colegios de Pozoblanco.

El concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pozoblanco, Modesto Sánchez, ha explicado que la escuela dispone de 120 plazas para alumnado de Infantil y otras 140 para Primaria y la demanda ha sido tal que unos 30 niños se quedaron fuera porque se completaron las plazas, si bien con algunas bajas y ausencias por vacaciones se han podido ir incorporando a alguno de estos chicos.

Para acceder hubo un baremos técnico en base a unidades familiares beneficiadas de los servicios sociales comunitarios y también atendiendo a la situación laboral de los progenitores.

Una de las actividades desarrolladas en los patios del colegio Manuel Cano. /SÁNCHEZ RUIZ


Modesto Sánchez señala que está muy contento con el equipo de monitores que atienden a los niños y que ha hablado con ellos y con los padres y está muy satisfecho por la labor realizada.

La Escuela de Verano Municipal de Pozoblanco ha sido asignada a la escuela El Titiritero y Antonio Garrido es su director. Cuenta que desde las 10.00 a las 13.00 horas realizan diferentes actividades que procuran el disfrute, el entretenimiento y la formación “con distintos valores como ejes de cada semana”. Así, ha habido referencias al medio ambiente, a la importancia de conservarlo y para ello acudió un equipo del dispositivo del Infoca contra incendios con la presencia de un camión en el patio o a la discapacidad.

Desde el aula de música, con Señor Olmo, a la de manualidades, pasando por el patio y el ratito para tomarse el bocata nada se deja a la improvisación y al terminar cada actividad suena el timbre, como en el cole. Al contrario, todo está medido para hacer de este verano del 2016 un verano inolvidable para todos estos niños y niñas de Pozoblanco.


Y uno de los momentos más divertidos es el grito de guerra con el nombre de la Escuela que es Volatineros y ahí está David Plazuelo cada mañana realizando sus divertidas coreografías que siguen todos a la par. 

Los grupos de Infantil y de Primaria cuentan con actividades separadas. /SÁNCHEZ RUIZ



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