El día que pusieron las calles en Pozoblanco

ARTURO LUNA BRICEÑO


Me sorprende, agradablemente, la idea que algunos jóvenes de Pozoblanco están promoviendo sobre el urbanismo del pueblo, actual y pasado. Solicitan documentación, imágenes y comentarios sobre cómo antiguamente era el aspecto que ofrecía nuestra ciudad. Los historiadores locales y de la comarca decían que en 1.390 Pozoblanco, era pueblo de 30 casas. Siendo las más antiguas la Casa de la Viga y la Casa de las Vacas, que era la siguiente, Cuesta del Romo arriba. Las dos, cómo apreciamos en la fotografía, tenían dos hermosas chimeneas, que eran la culminación de una gran campana para curar las matanzas. Campanas, que por necesitar unas grandes vigas de madera de encina para sostener su fábrica, no comenzaron a hacerse hasta bien entrado el siglo XIX, cuando se abolió la regulación de las talas de encinas que se impuso en la Pragmática de los Cortijos de 1.492. En el Catastro de Ensenada en esta zona de la calle se dice:

Francisco Ruiz tiene una casa en la Calle Cuesta del Romo con cuarto bajo y encamarado. Nueve varas de frente y ocho y media de fondo. Confronta por una parte con la de Manuel Díaz y por la otra hace esquina a la Calle del Tejar.
Manuel Díaz Agudo tiene una casa en la Calle de Cuesta del Romo con cuarto bajo y encamarado. Quince varas de frente y diez de fondo.



En 1754 la vara castellana era una medida de longitud que tenía 83,5 centímetros. Aplicándosela a estas casas resulta que la de La Viga tenía 7,51 metros de fachada y 6,68 metros de fondo, medidas que no corresponden con esta casa de la foto, y la de las Vacas, aun mayor tenía 12,52 metros de fachada y 8,50 de fondo, que tampoco parecen coincidir con el fondo y con la fachada.

De acuerdo a la documentación que aportan los Documentos de Juan Ginés de Sepúlveda, los expedientes de las solicitudes de Familiaturas de la Inquisición y el Catastro de Ensenada, se advierte que en el siglo XIV y XV, Pozoblanco se desarrolla en torno a la Iglesia.



Fernández Franco, que conversó muchas veces con el Cronista, cuenta al comentar el Epistolario, que en 1,537 Juan Ginés se vino a Pozoblanco y su tío, el Vicario Pero Franco, le dio las tierras de su huerto para que se hiciera su casa. Juan Ginés cuenta que Pero Franco le donó su casa al morir a la Cofradía de la Caridad, y ésta la declaró así: La Cofradía de la Santa Caridad que se sirve en la Parroquial de esta Villa tiene por bienes que administra Juan de Arévalo Florín: Una Casa Hospital para el Recogimiento de los Pobres en la Calle de San Gregorio con cuarto bajo y encamarado, nueve varas de frente y once de fondo.- Otra casa en la Calle de Jesús de la Columna con cuarto bajo y encamarado diez varas de frente y seis de fondo.



El huerto cedido a Juan Ginés daba a la Plaza Pública y a la Calle Ayuntamiento y hacía esquina al Arroyo de Casas, que se confunde con el de la Condesa cuando en realidad era uno que bajaba por el Callejón del Toro y traía las aguas que vertían en San Gregorio y en el Molino del Viento y desembocaba en el de la Condesa en donde hoy está el Arco del Ayuntamiento.
El primitivo pueblo se forma en torno a la Iglesia, que fue derribada y construida de nuevo en 1.530, se volvió a derribar y construir a mediados el Siglo XVI. Iglesia que se derrumbó en la década de 1.830 a 1.840, y sobre su solar se construyó la actual Santa Catalina.



A mi entender la primitiva Iglesia se debió levantar sobre las ruinas del Monasterio Mozárabe de Álbum y las casas se fueron haciendo en su entorno, siempre en la margen derecha del Arroyo de la Condesa, aguas abajo, y hasta bien entrado el siglo XVI no debió existir Casa del Ayuntamiento porque los Cabildos, que eran abiertos, se celebraban a toque de Campana en un soportal de la Iglesia de Santa Catalina.



Junto al viejo pozo de las Carnicerías Públicas, se hicieron unas pequeñas dependencias para administración y archivo. En la Margen Izquierda, desde la Plaza de la Alhóndiga, hoy de Juan Ginés de Sepúlveda, hasta el Callejón del Pozo viejo, hoy León Herrero y la Calle del Arco, existían dos tenerías y un tinte. Obradores insalubres que desprendían un hedor insoportable y contaminaban las aguas de los pozos.


Son apuntes para mi Callejero de Pozoblanco en los que seguiré buscando documentos y antiguos comentarios, porque Pozoblanco tiene indicios de haber sido levantado sobre cortijadas, villas romanas o mozárabes más antiguas que el pueblo. 




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