El churrero del Atleti

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Es un espectáculo ir a por churros al César. Es más que comprar un cartucho de churros y porras como él dice. Siempre tiene algo que contar con su humor particular. No deja sin sonrisa a nadie. Lo suyo es de traca.

Un día un señor de Madrid  iba en la cola detrás de mí. Cuanto escuchaba al churrero más se sorprendía, hasta que me preguntó, ¿siempre es así? Efectivamente haga frío o calor, César siempre está con sus bromas. El jaleo sano que forma en su puesto de los churros es conocido por todo el pueblo. Los coches que pasan por la Glorieta del Recinto Ferial no dejan de tocarle  la bocina. Los conoce a todos. Y los saluda atentamente siempre con alguna tontería y  levantando el palo de amasar. Dice que le gusta hacer los churros “gorditos y buenos” aunque también destaca por la atención al cliente “hay que atenderlos bien porque además de clientes tienen que ser amigos pues aquí en los pueblos nos conocemos todos”. Le preguntamos por su receta y sólo dice que “es  mágica” pero no nos la facilita.



César es conocido como ‘El Churrero del Atleti’. Tiene el coche pintado entero con los colores del Atlético de Madrid y con lemas que él se inventa. Un día lo llevó al Calderón y fue la atracción de todo el mundo “eso fue grande, toda la gente  se quería echar una foto con mi coche”. Se lo han querido comprar pero él dice que no lo vende “no puedo venderlo pues el coche es conocido en el pueblo, todos saben que es el coche del churrero”. 



Dice que en su casa son todos colchoneros “hasta el perro es del Atlético y la burra que el otro día tiró a mi hijo. Si la burra llega a ser del Madrid no sé qué hubiera pasado pero siendo del Atleti se le perdona”.

Sobre las tertulias que se forman en su churrería dice que son sanas “aquí nadie se enfada pues los del Madrid también me quieren. Yo hablo mucho con la gente pues no paro de charlar. Hay que entretenerlos mientras esperan su turno contando chistes  e historias”. Otra de las cosas grandes en su vida es la Virgen de Luna de la que es hermano “soy del Atleti y de la Virgen de Luna que eso es otra cosa que se lleva muy dentro”.




Los peores momentos los pasó en las dos finales de la Champions, “la primera estaba ya cogiendo las llaves y nos metió el Ramos”. Lo peor fue ver a su hijo quedarse sin fiesta “mi nene  me preguntaba, ¿ya no salimos papá? Y no podíamos salir. Tú sabes el chorro de gente merengue que venía a tocarme la bocina, la trompeta o lo que tuvieran a la puerta de mi casa. Eso sí, con cariño todos pues yo soy el atlético más conocido del pueblo”. 


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