Añora un pueblo creativo y olímpico

EMILIO GÓMEZ
(Periodista)


No sé en qué año fue.  Sólo recuerdo que era feria en Añora. Fui con mis padres a disfrutar de una mañana festiva. Estaban haciendo  una competición de sacos y el juego de la cucaña. Los noriegos siempre han tenido muy presente  los juegos tradicionales. Es de esos pueblos que ha cuidado su pasado y su patrimonio. No lo han hecho todos los pueblos igual en Los Pedroches. Otros se dejaron llevar por una cultura de la modernidad efímera que muchas veces sabemos que desemboca en una pérdida de identidad manifiesta.

 Recuerdo esa feria de la que hablo en Añora y de una de las primeras ediciones de estas Olimpiadas cuando  Sabino me invitó a cubrir el evento con mucha calor y menos ambiente que el de ahora. Nadie pensaba que unos años después, las Olimpiadas serían una cita ineludible para Los Pedroches, la provincia y Andalucía. Son sólo nueve ediciones y el éxito ha sido repentino y desmesurado en este tiempo. Ha roto lo deportivo  y lo emocional. Ha superado  las previsiones marcadas. Les puedo decir que está aumentando la curiosidad por descubrir los secretos de estas olimpiadas para celebrarlos en ciudades grandes.

En la calle  este año hubo  una euforia incluso mayor que la de otros años. Un ambiente triunfalista que han provocado los organizadores, participantes, el pueblo y los visitantes. La fe en la superación es la que hace que asistamos cada año a una versión mejorada de las Olimpiadas.

Una de las pruebas, la carrera de sacos. /SÁNCHEZ RUIZ


Es un espectáculo de color. Tantas camisetas con tantos colores diferentes. Es un espectáculo deportivo. Casi mil participantes con una preparación física exquisita. Hay que estar en formar para poder participar. Es un espectáculo sentimental. Se está disfrutando con los juegos a los que jugaban nuestros antepasados. Se les rinde culto a ellos continuando con su legado. Y es un espectáculo para vivirlo y sentirlo. Se hace deporte, amigos, se pasan ratos agradables.

 En estos juegos de siempre que componen las Olimpiadas, se desarrolla el esfuerzo conjunto, la superación, la entrega, la generosidad, el compañerismo y las muestras de ayuda entre los participantes. Son valores que se ponen encima del pueblo. Añora se llena de valores en estos días olímpicos. Eso es también muy importante pues no falta de nada en la competición. Hay honor, dignidad, éxito, belleza, felicidad. Es recuperar mediante el juego, valores que cada día se pierden más. Es una lección para los tiempos que corren donde tanta competitividad no nos permite ver la realidad que está en las pequeñas cosas, en los juegos de siempre y en el compañerismo.


Las experiencias que te llevas cuando acudes a Añora quedan para siempre. El encanto está en esta tierra noriega donde hacen un pan exquisito, tienen unos productos excelentes y hacen de la leche su modo de vida. Añora es diferente. Siempre lo ha sido. Sabe abrirse, ser generoso con el que lo visita  y hacerse querer. Es un pueblo pequeño pero destacado. Lo que hace, suena. Es un pueblo creativo con mucho arte y duende.  Le gusta hacer las cosas bien. Las Olimpiadas es hoy una de las benditas locuras de Los Pedroches. Nos tienen que conocer así, con las cosas que nos hicieron diferentes (lo rural, lo nuestro y el carácter que le damos a las cosas). En nuestra gentes está la magia. Eso es lo que nos hace inigualables. A mí me parece que este acontecimiento es digno de convertirse en algo legendario. ¡Todos con las Olimpiadas Rurales! 


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