¿Unas elecciones hacia ninguna parte?

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Mañana estamos citados con las urnas en las segundas elecciones en el plazo de seis meses. Todo apunta a que será difícil formar Gobierno pues, prácticamente descartada la mayoría absoluta de ningún partido concreto, no se vislumbra fácil conformar un acuerdo entre varios que la consiga, lo que sería un completo fracaso para todo el estamento político y un mal asunto para nuestro país, como han reconocido los poderes económicos de Bruselas.

Después del famoso debate a cuatro con los aspirantes a ser Presidente del Gobierno, el resultado del mismo fue decepcionante, ya que cada uno puso su piloto automático de lo que traían ensayado y de ahí no se movieron. Una pregunta que yo me hago es de dónde van a sacar el dinero para las muchas cosas que garantizan que van a desarrollar, cuando el apartado laborar sigue estancado y con muchos sectores en total precariedad.

Mariano Rajoy sigue aferrado a su puesto de candidato, cuando la corrupción de pesos pesados cercanos a él ha desvalijado las arcas. Por el sentido de la responsabilidad que le toca debería de haber dado un paso atrás y haber dejado a otro aspirante.

El “superlisto” de Pablo Iglesias, ante la pérdida de votos que los sondeos le vaticinaban se ha unido a la novia que despreció con gran desdén en diciembre, Izquierda Unida, y que ahora curiosamente sí la ve atractiva y hasta con patrimonio, para de esta forma dar un vuelco a los sondeos y poder alcanzar la segunda posición. Sigue además con sus discursos cambiantes, variables y adaptados al ambiente o a la comunidad donde esté. Sigue, en fin, enfundándose cuando puede su disfraz de cordero, cuando es un auténtico lobo.

Pedro Sánchez se encuentra en un auténtico laberinto, pues por primera vez en la historia de la democracia su partido puede caer a un puesto más bajo, el tercero. Además, la postura que adopte su partido será clave, y tendrá que decidir a quién apoya o de quién recibe los apoyos en la investidura de un hipotético Presidente, porque de su decisión dependerá al 90% si hay Gobierno o hay que ir a unas terceras elecciones.

Ciudadanos, con la cuarta posición que le otorgan las encuestas, queda relegado a un papel que parece en principio poco transcendente. Por ello su candidato está priorizando en el voto de centro que solicita a votantes moderados, tanto del PSOE como del PP.

A las dos únicas preguntas claras y directas del debate a cuatro, ¿se comprometen ustedes a garantizar y realizar los esfuerzos para que tengamos Gobierno?, ¿son capaces de garantizar que no habrá que ir a nuevas elecciones?, se quedaron sin contestar con claridad, con lo que realmente creo que el debate no sirvió para cambiar casi ningún voto.

Estas cuatro formaciones están jugando de forma abstracta y veremos si dentro de unos meses la pelota no acaba otra vez en el tejado de los ciudadanos.


Mañana, como decía, tenemos una nueva cita con el voto, creo que parte de la población con la indignación que tiene no va a acudir a votar. A pesar del suspenso mayúsculo que están obteniendo todos los candidatos nuestros deber como ciudadanos libres es la de acudir a depositar la papeleta que consideremos más oportuna, a pesar de que estas elecciones puede que no nos vayan a llevar a ninguna parte, según se mostraron los cuatro candidatos en el debate, pues fue un ejemplo clamoroso de falta de fiabilidad y de falta de cintura. 


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