Entrevista a Bernardo Benítez Torralbo, autor del libro Alcaldes y Regidores 1499-1747

“La actual Villanueva nació el 6 de mayo de 1499, tras el cambio del nombre de Encina Enana”


ANTONIO MANUEL CABALLERO
VILLANUEVA DE CÓRDOBA


El jarote, Bernardo Benítez Torralbo, ha presentado el libro Alcaldes y Regidores 1499 – 1747, editado por el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba. Este profesor de Lengua y Literatura española jubilado ya escribió anteriormente “Escuelas y maestros en Villanueva de Córdoba” y “Los pizarreros”.

Bernardo Benítez Torralbo ha recopilado una parte importante de la historia local.


– ¿Por qué circunscribe el libro a estas fechas?
– Porque son fechas importantes en Villanueva de Córdoba. El año 1499 es el del nacimiento de Villanueva de Córdoba porque hasta entonces no existía. Existía un lugar, un pequeño núcleo de población, que dependía de una entidad mayor que en este caso era Pedroche. Me interesó empezar en 1499 porque fue cuando se le cambió el nombre a este pequeño núcleo de población, hasta entonces conocido como Encina Enana. El 6 de mayo de 1499 el Cabildo cordobés le cambió el nombre y el 15 de mayo ya nombró el primer alcalde, Rui López; el primer escribano, Martín García; y el primer alguacil, Juan Ruiz de la Cruz.

– ¿Por qué los nombra el Cabildo de Córdoba?
– Porque las tierras de Villanueva de Córdoba pertenecían a ese Cabildo. Hay que recordar que en 1242 el rey Fernando III le concedió al Cabildo cordobés las tierras, castillos y villas de Obejo, Chillón, Santa Eufemia, Gahete, que es el actual Belalcázar y Pedroche, llegando a Puerto Mochuelo. Los habitantes de Encina Enana, por tanto, solicitaron el cambio de nombre al Cabildo cordobés que tenía potestad para ello.

– ¿Qué información es la que contiene el libro?
– Aparecen los nombres, año por año, de los Concejos que hubo. Lo que pasa es que las Actas Capitulares aquí en Villanueva de Córdoba empiezan en 1650, luego anterior a ese año he tenido que valerme de otros autores e incluso de los libros de matrimonios de la iglesia, ya que algunos de los cargos asistían como testigos a los casamientos y aparecían los nombres. Han sido tres años de trabajo porque en el Archivo Municipal de Córdoba hubiese sido como buscar una aguja en un pajar al no saber en qué acta se producían los nombramientos.

– ¿Por qué fija el término de su libro en 1747?
– Las 7 Villas de Los Pedroches constituyeron en Señorío de Los Pedroches, que perteneció al marqués del Carpio y en mayo de 1747 los herederos del marqués devolvieron el señorío al rey Fernando VI a cambio de que le perdonara un débito de 4 millones y medio de reales. En ese momento las villas dejan de ser de señorío y pasan a ser de realengo y entendía que era un punto para terminar la recopilación.

– ¿A qué se debe que se le colocara el nombre de Villanueva de Córdoba?
– Porque es una villa nueva. De hecho en el acta de constitución de la villa aparecen las dos palabras separadas. Luego lo de Córdoba hay distintas posiciones como la que defiende que fue para distinguir de Villanueva de Duque o quien dice que se le puso en homenaje a que la ciudad de Córdoba permitió el cambio de nombre.

– Ese original núcleo de población, ¿en qué lugar del actual casco urbano surgió?
– Eran cuatro calles donde vivían unos 50 vecinos, lo que pasa es que en aquella época vecino equivalía a los cabezas de familia por lo que contaba con unos 200 habitantes. Vivían en algunas chozas y pequeñas casas en la zona que hoy son las cañadas y la salida a la carretera a Torrecampo.

-¿Cómo se organizó esa primitiva villa ya con el nombre de Villanueva de Córdoba?
-Desde el primer momento, intentaron darse unas normas de gobierno para conseguir que la convivencia fuera lo más pacífica posible así como para poder defender ante las villas limítrofes y ante las otras Villas del Señorío los derechos de estos ciudadanos, en ocasiones, mediante pleitos, disputas y litigios. Los vecinos, mayores de edad, se reunían a Cabildo abierto en la Plaza del Pueblo o en el Corral del Concejo, con cierta periodicidad o cuando el asunto fuese lo suficientemente importante, “a son de campana tañida, como lo an de uso y costumbre”, donde se debatían y discutían los problemas y se ofrecían las medidas que concernían a la buena marcha de la Comunidad, o donde se proponían a las personas que les gobernasen por tiempo de un año, naciendo así los Oficios del Concejo y de Justicia y Regimiento, encabezados por el Alcalde Ordinario, Escribano y Alguacil.

-¿Se siente satisfecho del trabajo realizado?
-Sí porque he intentado buscar y mostrar los nombres, sacándolos del olvido, de aquellos hombres que se dedicaron a luchar por el bien público de sus convecinos y que establecieron los cimientos de este nuestro pueblo.


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