Desde mi ventana de Southampton... Las redes y trampas de Carmena

MIGUEL CARDADOR MANSO 
(Ingeniero Superior Industrial)


En mi último artículo trataba de divulgar la problemática existente en España con la Ley 42/2007 sobre el Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Para los más rezagados en este asunto aquí va un breve resumen. Tras varios cambios legales y recursos, la última sentencia del Tribunal Supremo a posteriori de la apelación presentada por Ecologistas en Acción, prohíbe la cría, explotación, pesca, caza y tenencia de especies como la carpa común, trucha arcoíris, black bass, lucio, cangrejo rojo, arruí, etc. Lo que supone un disparo mortal en el corazón de la pesca deportiva de interior, del sector cangrejero de río y, en menor medida, al mundo cinegético.

En aquel escrito terminaba haciendo un llamamiento y animando a todos los interesados en acudir a la manifestación que tendrá lugar mañana domingo en Madrid, en lo que puede considerarse como la última oportunidad de cimentar un dique de contención contra la ley, antes del punto sin retorno que supondría la publicación de esta en el BOE.

Todo iba bien encaminado el día 5 del mes pasado con la autorización del recorrido, fecha y hora de la concentración por la Delegación del Gobierno de Madrid. Hasta que Manuela Carmena, desde su “Capitolio” del Ayuntamiento, decidió obligar a los organizadores y participantes de dicha manifestación a introducirse en una especie de “Juegos del Hambre” al añadir todo tipo de impedimentos para obstaculizar la celebración del acto. Parece que hay “viejas” costumbres que perduran en la alcaldía madrileña a pesar del cambio.

En primer lugar, 20 días después de aprobar la marcha, el Ayuntamiento informaba a la Delegación del Gobierno que el mismo día de la manifestación se iba a celebrar en Neptuno -lugar incluido en el itinerario- unas jornadas de talleres y juegos con niños “misteriosamente” organizadas por varios colectivos ecologistas -Greenpeace, WWF, Equo Madrid, etc.-. La propia Delegación del Gobierno intentó que el Ayuntamiento rectificara la fecha y la ubicación ya que podría desembocar en actos contra el orden público y la seguridad ciudadana, pero la postura mostrada fue contraria al cambio. Finalmente, los que tuvieron que ceder y elegir un camino alternativo fueron la Plataforma en Defensa de la Pesca junto con la Federación Madrileña.

La segunda sorpresa preparada por Carmena había sido no permitir la entrada a ningún autobús hasta los lugares propuestos por la organización y destinar la ubicación de los mismos en aparcamientos situados a las afuera. Al menos en este punto han rectificado tras las críticas recibidas por obligar a los manifestantes a acceder en transporte público a la zona de convocatoria, así que finalmente los autobuses si accederán al interior de Madrid.

Otra de las trabas impuestas por el consistorio ha consistido en limitar a seis los coches con embarcación que podrán acceder al centro de la ciudad, cuando en un primer momento la plataforma tenía autorización para 50 vehículos. De esta manera se ha conseguido mermar considerablemente el impacto visual de la protesta por las calles madrileñas.

Y por último, los organizadores han sido obligados a sacar una licencia especial de megafonía en la calle. Lo próximo podría ser un tributo adicional por degastar el pavimento durante la marcha.

Estos son los hechos, ahora cada uno que saque sus propias conclusiones. En mi opinión, no creo que el artículo 21 de la Constitución se sienta muy orgulloso de los obstáculos colocados por el Ayuntamiento.

Aún así, animo a no decaer en la lucha y a acudir mañana a Madrid con las mejores pretensiones; puesto que no sólo está en juego que prevalezca la actividad deportiva, sino también la garantía de futuro de muchas familias cuyos ingresos proceden de la pesca o de la comercialización del cangrejo rojo.


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