Consejos para afrontar el aumento de las temperaturas

RAFAEL RODRÍGUEZ MUÑOZ
(Área Sanitaria Norte de Córdoba)


Protéjase del calor

– Evite las salidas y las actividades en las horas de más calor (11-17h.) y más aún las actividades físicas: deporte, jardinería, bricolaje.

– Si debe salir, procure estar a la sombra: Lleve la cabeza protegida, ropa ligera (algodón) y amplia, de color claro. Lleve una botella de agua.

– Cierre las ventanas y cortinas en las fachadas expuestas al sol.

– Mantenga las ventanas cerradas mientras la temperatura exterior sea superior a la interior. Ábralas de noche, facilitando las corrientes de aire.



Manténgase fresco

– Permanezca en el interior de su domicilio en las habitaciones más frescas.

– Si no dispone de una habitación fresca, permanezca algunas horas en locales climatizados en la proximidad de su domicilio (grandes almacenes, supermercados, cines, museos).

– Durante el día, dúchese o báñese varias veces, para refrescar el cuerpo. También puede humidificar sus ropas.


Con la bebida y la comida

– Beba lo más posible, incluso sin sed, agua, zumos.

– No consuma bebidas alcohólicas.

– Coma según su costumbre, preferentemente frutas y legumbres, fraccionando las comidas.



Consulte a su médico/a o farmacéutico/a

– Sobre todo si usted toma medicamentos o si nota síntomas que no son habituales.

Pida la ayuda de un familiar o vecino si se nota mal por el calor


¿Qué riesgo puede existir en caso de mucho calor?

La exposición a elevadas temperaturas supone una agresión a nuestro organismo. Se corre el peligro de deshidratación, el agravamiento de una enfermedad crónica o sufrir un golpe de calor.

Son síntomas de alarma:

– Calambres musculares en brazos, piernas, abdomen.

– Un agotamiento por calor, que puede manifestarse por aturdimiento, debilidad, insomnio habitual.

Es preciso dejar toda actividad durante varias horas, refrescarse y descansar en un lugar fresco, beber agua, zumo de frutas…nunca bebidas alcohólicas.

El golpe de calor:

Aparece cuando el organismo no puede controlar su temperatura que aumenta entonces rápidamente.

Se reconoce por:

– Piel caliente, roja y seca.

– Dolores de cabeza, náuseas, somnolencia y sed intensa.

– Confusión, convulsiones y pérdida de conocimiento.

– Una agresividad inhabitual.

Los deportistas, trabajadores expuestos al calor, los bebés, las personas mayores, las personas discapacitadas o con una enfermedad crónica son particularmente sensibles a los golpes de calor.


Una persona víctima de un golpe de calor está en peligro, acuda o llame inmediatamente a los servicios sanitarios (061).

Mientras tanto, sitúe a la persona en un lugar fresco, déle de beber, aflójele la ropa, mójela con agua fría o póngale toallas húmedas y abaníquela.


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