Tal como éramos

EMILIO GÓMEZ
(Periodista)


La Junta de Andalucía ha restaurado la película más antigua de Los Pedroches. Un pequeño documental que cobra un aire retro fabuloso mostrándonos otra época de nuestra tierra.

Decía Proust que todo lo que es del mismo tiempo se parece. Han pasado 90 años. Mucho tiempo para parecernos. El modo de vida que aparece en la película no es igual. Da la impresión que allí se proyecta otra vida, que es otra cultura y que es tan antigua que no lo relacionamos con nosotros. Las cosas han cambiado mucho. Sin embargo muestra nuestra manera de vida. Lo que fuimos y somos.

Un valle secreto que esconde costumbres antiguas y que guarda un modo de vida agrícola y ganadero. El tiempo en la película ha afilado sus facciones siendo más atractivo con el blanco y negro. Los Pedroches ha tenido grandes problema históricamente. No ha sabido conocerse por dentro. Muchas de las historias que han tenido lugar aquí no se conocen. Ha habido una cultura que ha vivido de espaldas al pasado a pesar de nuestro aislamiento. Este valle ha alimentado muchas esperanzas que han quedado en nada. Hemos estado, durante mucho tiempo, lejos de todo. Lejos hasta de nosotros mismos.




Esa carretera estrecha, mala y sin pintar que se dibujaba a lo lejos como una serpiente enroscada fue por la que teníamos que pasar para ver otro mundo que no fuera el nuestro. Limitados por nuestra sierra, se extiende nuestro paraíso que muestra la naturaleza en estado puro. Un lugar apacible y dulce. Hemos podido venderlo más ahora que el turismo es tan importante aunque ya no tenemos ese peso de vida rural tradicional que muestra la película. Un mundo difícil, pero con un encanto enorme. Vemos como sale la gente del trabajo bajo el arco de Industrias Pecuarias de Los Pedroches. ¡Cuánta gente! Antes trabajaban 200 personas en un sitio y ahora solo necesitamos ocho o nueve para hacer ese mismo trabajo. Todo ello consecuencia de esas máquinas inteligentes.

También se ve en el documental el campo con mucha gente cuidando de los cerdos. Hoy uno observa el campo sin gente, solo los cochinos y los tractores.

El documental debería proyectarse en los colegios para que los más pequeños supieran ver lo que fuimos y lo que somos. Que fuera explicado como un cuento en un valle que tantas vacas, cochinos y ovejas alimentó, que tanto dependió del agua en sus labores. Nuestra marca ha sido el campo, la naturaleza y los seres sobrenaturales que nos precedieron que hicieron de una tierra mala, una tierra fértil a base de trabajo. Las jornadas de sol a sol, el empuje por salir adelante aunque eso llevara el abandono prematuro de la escuela, en definitiva el modo de vida sencillo. Para muchos eso suena a palabrería barata pero a veces hay que mirar y poner oído al pasado. Se nos olvida que muchas cosas que tenemos fueron construidas por ellos y que también merecen ser conocidos cuando ya se fueron. Nos tenemos que conocer mejor. Falta nos hace.





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