La primavera más lluviosa que se recuerda

EMILIO GÓMEZ
LOS PEDROCHES


Los Pedroches ha registrado la primavera más lluviosa de los últimos tiempos. La gente ya está preguntándose, ¿cuándo dejará de llover? Han sido muchos días seguidos de paraguas. Llevamos acumulados litros y más litros de agua, un regalo para el campo y también para los que disfrutamos cuando vamos. La tendencia es que las lluvias vayan abandonando Los Pedroches y se vaya dando paso al sol que está previsto que hoy asome. Los más viejos del lugar siempre han dicho que antes llovía mucho más, aunque alguno de ellos hable ahora de que han sido muchos días seguidos de lluvia. El agua ha caído muy bien después de un año que estaba siendo muy seco.



El aroma de la naturaleza es diferente con estas aguas caídas. El campo está precioso y la hierba muy alta. Se le ha cambiado la cara a nuestro campo que tiene una estampa diferente. Los animales están aprovechando la bondad del cielo. Quién iba a decirlo hace un mes cuando las sementeras tenían un aspecto terrible. Estos días han sido grises en el cielo pero muy verdes en el suelo. Para nuestra zona ha sido una bendición. No nos olvidemos que la agricultura y la ganadería son la base de nuestra economía. Días que han llevado la alegría al campo con el denso rumor del agua, como fábula y encantamiento. Las amapolas han invadido como nunca el campo de Los Pedroches así como las flores de tomillo.

Es cierto que la lluvia no es cómoda por eso es dicho de “si no fuera tan necesaria no la pediría nunca”. No puedes salir de la casa como te gustaría, los niños vienen mojados. Sin embargo, si le preguntas a los más pequeños alucinan con jugar un partido de fútbol bajo la lluvia y en barro si hace falta. Esta tarde se corre un trail y a la gente le gusta correr por el campo e ir saltando también charcos. No importa el barro. En la vida no podemos estar secos. Hace falta que llueva para que todo florezca y para que la vida sea más emocionante. La época de los espárragos se alargará este año. Nadie pensaba que habría que ir al campo con botas de agua a mitad de mayo. Son las cosas del tiempo. Nunca sabes cuándo va a llover ni nunca cuándo te vas achicharrar. Bendita agua la caída en un tiempo donde ya nadie la esperaba. O por lo menos con esa fuerza. Capuchas, paraguas, gabardinas, chaquetas impermeables. Justo en el momento que íbamos a sacar del armario la manga corta.


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