Cabello lo tiene claro; si no te rindes, puedes

EMILIO GÓMEZ
LOS PEDROCHES


No nos gusta últimamente instalarnos en nuestra realidad. Llevamos años intentando engañarnos con tal de no ver lo que pasa delante de nosotros. Es cierto que la vida es, a veces, tan difícil que intentamos evadirla tomando callejuelas que no nos llevan a nada. Lo importante es enseñar que no nos podemos rendir fácilmente. Si no, crearemos una sociedad donde la flojera sea su característica principal. Los jóvenes de ahora tienen tantas cosas que realmente, en muchos casos, no se centran en nada. ¿Dónde termina el esfuerzo humano y dónde empieza la tecnología? Esa es la cuestión. Qué buscamos en este mundo cada vez más comunicado por la tecnología, pero lleno de incomunicación y desidia.

Esta semana acudía a la clausura del Re-Muévete donde un ciclista como Alfonso Cabello compartía con ellos sus experiencias vitales. Niños de los cinco colegios pozoalbenses participaron en esta edición con el fin de acercar a los menores una vida saludable. Además con la presencia de Alfonso, se les acercó a la realidad de las personas con una discapacidad y a tratar de enseñarles como valorar el esfuerzo y el espíritu de superación.

Alfonso Cabello


La vida de Alfonso podría haber estado marcada desde su llegada al mundo ya que tiene amputado el brazo izquierdo desde el codo. Pero no. Puede hacer las mismas cosas que una persona con dos brazos. Corre en bicicleta mucho más que la gran mayoría del mundo. Él ha sabido crecerse en la dificultad y hacer de ella un motivo para ser mejor. Estos son los ejemplos que la sociedad debe de tomar en cuenta. Su pelea ejemplar con la vida a la que ha sabido ganarle. Alfonso no es el único que representa el espíritu humano de superación. Hay muchas personas con discapacidad o sin discapacidad que realizan cada día un esfuerzo por seguir adelante. Por eso da mucho coraje ver como a esta sociedad se le está educando en el arte de mirar a otro lado y a detenerse ante el dolor y el sufrimiento. Es frustrante como los chavales dejan el deporte porque no podrán ser el número uno. Dejan los estudios porque los padres quieren que sean los más listos de la clase y ellos no pueden serlo.

Es cierto que como decía Sartre “la vida es un pánico en un teatro en llamas” pero por ello uno no puede rendirse a la primera de cambio. Si no aprendemos de las cosas que nos pasan, no podemos pasar de página aunque pasen los días. Las personas solo crecen en la dificultad y hemos hecho todo lo contrario, mundos placenteros que no llevan a nada, solo al retorno de las cosas banales. Y esas son las de la apariencia y el dinero. Cuantos chavales que lo han tenido todo (belleza, salud, dinero y amor) han terminado convirtiendo su vida en un infierno. Se han condenado teniéndolo todo. Por eso es tan importante aprender a vivir con lo que uno tiene, convirtiendo carencias en virtudes. La vida es un sueño a largo plazo donde puedes tenerlo todo y quedarte sin nada. También lo contrario.

Quien se enseña a vivir con todo, no sabe vivir sin nada.

Valorar lo que uno tiene y no acordarse de lo que le falta, es razón suficiente para ser feliz.






FOTOS RE-MUÉVETE: SÁNCHEZ RUIZ

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