Así que pasen veintinueve años

ARTURO LUNA BRICEÑO


Hace unos días me llamó Ramón Benítez, de la Filmoteca de Andalucía, para comunicarme que ya habían terminado todos los trámites y trabajos de laboratorio que habían hecho sobre el Documental “El Valle de los Pedroches” y que ya estaba depositado en el “voltio” de conservación de nitratos,( inflamables le llaman ellos), de la Filmoteca Nacional en Madrid. Que habían hecho una copia para proyectar en cines y se la habían entregado a Industrias Pecuarias y unos kinescopados en vídeo.

Todo esto se iba a presentar en Córdoba y me preguntaba si podía asistir. Le dije que no porque cuando la primavera se encarga de Madrid, y le suma el polen a la contaminación, no tengo más remedio que emigrar a la costa. Me agradeció el informe que les facilité hace años sobre esta película y sobre la Productora Andaluza, Industrias Cinematográficas Andaluzas, una filial de la Phaté que fue la que hizo la película en otoño de 1926.

Productora que en 1931 ya no existía, porque se creó para hacer una serie de documentales sobre la Andalucía industrial de la época con la intención de proyectarlos en la Exposición Iberoamericana de 1929 que se celebró en Sevilla.



Y tuvieron la mala fortuna que en esa Exposición se estrenó y exhibió, como gran avance técnico, el cine sonoro. Y el público y los feriantes prefirieron ver la novedad de sonoro a los reportajes de cine mudo. Con las investigaciones que he hecho posteriormente, he averiguado que además de esta película de Pozoblanco, hicieron otra en Los Pedroches de más metraje, sobre las Minas y el Ferrocarril minero de Peñarroya, de la que me informaron cuando hice un documental sobre los trenes mineros de Rio Tinto.

En 1987, Joaquín Domínguez, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco me encargó hacer un video institucional. Para informar a los industriales y comerciantes del proyecto y el guion, los reunimos en El Pósito y allí Daniel de Torres, Gerente de Pecuarias, me dijo que tenían una película muy antigua, que si venía bien la podíamos añadir al Vídeo de Pozoblanco. Al día siguiente me entregaron una maleta de madera que al abrirla por su mitad, en cada lado tenía una lata oxidada, de las que se usaban para meter los rollos de 300 metros de película de 35mm. En cada lata se encontraban unos trozos de películas enrollados, uno de mayor tamaño y otros menores.



Me la llevé a Madrid y comenzamos a trabajar con ella para proyectarla y pasarla a vídeo. Fue un trabajo largo y costoso. El video resultante se lo entregué a Daniel de Torres para que viera de qué iba la película. Su respuesta fue negarse a que en el Video de Pozoblanco no se incluyera ninguna de sus imágenes y que se la devolviera. Y así lo hice. Pero el rollo resultante tenía más de 300 metros y las latas que me dieron ya no reunían condiciones seguras para la conservación de la película, y la guardamos, junto a los descartes en una lata de 600 metros con cierre hermético e interior encerado para evitar oxidaciones que dañaran a la película. Con el vídeo resultante y limpio me quedé yo, porque no preguntaron por los gastos generados, y lo estrené en 1994 o 1995 cuando di el Pregón de Feria. Y en el mismo acto se lo di al Presidente de Pecuarias y es el que añadieron al video que Antonio Cano hizo para conmemorar el 75º Aniversario de Pecuarias, en el que se me cita en títulos agradeciéndome la recuperación de la película.

Aún conservo los fotogramas sobre los que realizamos las pruebas y estudio del celuloide y los productos que debíamos usar para limpiar la película y reforzar las perforaciones dañadas. Estos descartes, que también se conservan, son de un grandísimo interés etnográfico y documental sobre la Comarca en 1926. Publico una muestra de ellos y cada semana publicaremos y comentaremos otros.



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