Sin colores y mirando por los ciudadanos

Alguien debería cambiar el sentido de las cosas. La vida no tiene ideologías. Son los políticos los que quieren tenerlas o les interesa tenerlas. Por más que miro no se en que se diferencia unos partidos de otros. Posiblemente en los adornos, posiblemente en las letras de sus partidos. Como decía Lazo, los conceptos de izquierdas y derechas son caprichosos. Como los de progresistas, conservadores. Todos los partidos deben ser progresistas por hay que estar progresando día a día. Todos los partidos deben ser conservadores porque hay que conservar lo nuestro.

La labor de los políticos tendría que ser la de abrir escuelas, abrir hospitales o mejorar los hospitales que están abiertos, no interferir en la vida privada de las personas, permitir que la libertad de todos no choque con los demás, trabajar en la seguridad ciudadana, vigilar a los que por la noche amenazan o mienten a nuestro jóvenes.

Desde la instituciones políticas se debería estar para escuchar, para resolver problemas. Desde las instituciones no pueden estar para elaborar listas negras, para mirar de manera desigual. Se debe fomentar la eficacia.

Como decía un afamado literato lo importante es que el gato cace ratones y no el color del gato. Hay que respetar la educación que los padres quieran para sus hijos, hay que intentar buscar todas aquellas cosas que hacen la vida más cómoda y llevadera.

Hay que trabajar mirando a los pueblos. En el pueblo está nuestra cultura, nuestro patrimonio, nuestra razón de ser. No se puede pensar en otra cosa. Es por ello que por más ideologías que se inventen, solo habrá una, la ideología de la vida (hacer el bien, respetar lo de cada uno, ser justo, honestos, honrados). Los políticos deben saber que un cargo político es un cargo de confianza del pueblo.

A mí, me gustaría que los políticos se dedicaran a mirar que hace falta en cada sitio, que se dedicaran a mirar las necesidades de los ciudadanos y no lo que me puede dar el voto. Los votos vienen solos.

Parece que pronto habrá de nuevo elecciones. Lo que se votó no ha servido para nada pues no se han puesto de acuerdo. El egoísmo hace que en esta sociedad nadie ceda. Hubo un tiempo donde era bonito y reconfortante dar y ayudar. Ahora, cada vez más, cada uno mira por sí mismo. Esa falta de valores es la que nos está faltando.


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