Postureo

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ
(Periodista)


Podría ser la palabra más famosa actualmente. Incluso la RAE lo admite como término, y vendría a significar algo así como: fingir algo que no eres, vender humo.

De eso exactamente están llenas las redes sociales. Entre vídeos graciosos, frases bonitas y enlaces a artículos de interés, encontramos fotos de nuestros contactos (amigos y no tan amigos).

Y en todas las fotos salen pasándoselo en grande, junto a algún edificio de fama internacional o en un paraje increíble con una sonrisa de oreja a oreja.

Dicen algunos psicólogos que las personas “tienden a mostrar lo que creen mejor de ellas y de sus vidas”. En otras palabras: “no queremos que los demás vean que somos unos pringados”.

Así que tú estas viendo una foto de una familia feliz en París y parece que están disfrutando del viaje de su vida, cuando cinco minutos antes los niños han sacado de sus casillas al padre. O ves a una pareja abrazada junto al mar y piensas que son la pura imagen del amor, cuando llevan una semana sin hablarse.

Abrir Facebook o Instagram es ver las imágenes de amigos que han cocinado un plato perfecto, que han corrido 30 kilómetros y tienen una gran sonrisa… Pero igual esa persona está pasando una depresión o está en paro o le acaba de dejar su pareja.

Ver tanta felicidad provoca envidias y antipatías. Aunque es lógico, nadie va a publicar sus penas, porque a nadie le gusta un triste o un agonías. Y además unos científicos han concluido que la felicidad en las Redes Sociales se contagia. Es decir que si en tu muro de Facebook publicas algo positivo, mejoras el estado de ánimo del que te lee. Así que parece que ver lo bien que se lo pasan otros va a ser hasta saludable.

El caso es que las Redes Sociales sólo muestran una parte de las vidas de las personas. Sólo vemos lo que los demás quieren que veamos y que pensemos lo que quieren que pensemos de ellos. Apariencias. Postureo.

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