Para un maestro

DIEGO GÓMEZ PALACIOS
DESDE CÓRDOBA


Te llamo maestro en lugar de Joaquín, porque es lo que yo quise ser y no lo fui, es largo de explicar, y llamo así a los maestros que han sido y son como a mí me hubiese gustado ser.

Es un orgullo para mí, sobre todo tras leer tu excelente artículo sobre La Saeta, que en el mismo semanario me publiquen algunos articulitos, gracias a la magnanimidad de Miguel Cardador y Eloísa; por supuesto también me enorgullece compartir páginas con plumas tan ilustres, sin ir más lejos, como la del veterano D. Arturo Luna y el joven Antonio Ruiz; aunque mis trabajitos solo tengan la consideración de Cartas al Director.

Joaquín Domínguez "caricaturizado".


No he dejado de recordarte pese a que no nos vemos, porque desde un principio encontré en ti algunas de las virtudes que descubrí en mi padre, tales como la de conocer la condición de las personas, al primer golpe de vista y conversación. Tu me trataste enseguida con el mismo aprecio y confianza como si nos conociésemos de toda la vida; esto me ha pasado con otros “tarugos” a los que señalaré en su momento.

Sin que quizá te dieses ni cuenta, me proporcionaste una seguridad y confianza tal como muchos años antes lo hacia mi padre, evidenciándome que yo seria capaz de lo que fuese necesario. Tú creíste incluso que yo podría cantar siendo un desastre, porque nunca entendí la cuestión esa del buen o mal oído; siempre oí perfectamente pero no supe cantar tal como oía.

Con pocas y prudentes palabras me definiste las personalidades de los pocos “tarugos” que trabajaban en mi equipo del CAMF y lo clavaste, lo pude comprobar y caí en la cuenta que como maestro los podías tener calados para bien, regular o mal.

¿A que no recuerdas casi nada de esto? Lo comprendo, esa cualidad creo poseerla al igual que tú: hacemos cosas buenas por la gente por entender que hay que hacerlas, sin ánimo de lucimiento ni recompensa; años después te encuentras con alguien que casi no conoces mostrando una gran alegría de verte y te preguntas: ¿Qué puñetas hice yo por este o esta para que me aprecie tanto? Y cuesta esfuerzo recordarlo porque resulta ser una nimiedad para ti aunque muy importante para la otra parte.


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