La Virgen de la Alcantarilla volvió a caminar por las aguas del Zújar

SATURNINO MUÑOZ
BELALCÁZAR


Un espléndido día de primavera sirvió de magnífico telón de fondo para el regreso de la Virgen de la Alcantarilla a Belalcázar. Sin lugar a dudas, uno de los momentos más esperados y que más concentración de romeros y espectadores atrae es el paso por la aguas del río Zújar en el camino hacia la zona conocida como “las lastras”. Desde muy primera hora de la mañana los márgenes del río se llenan de personas de distintas localidades para contemplar un ritual lleno de plasticidad, fe y belleza donde tampoco faltan algunas anécdotas dada la profundidad de las aguas.



Todo el mundo espera con inquietud y deseo a que la imagen, envuelta en un mosaico de cintas de colores a las que se aferran los romeros, atraviese el río para continuar con su peregrinar hacia la iglesia de Santiago el Mayor. Bajo salves, alabanzas y vivas la “Reina del Zújar” es porteada a hombros y depositada en una piedra junto al cauce. Es el momento adecuado para recobrar fuerzas y para que familias enteras vuelvan a concentrarse junto a remolques y vehículos antes de volver a acompañar a píe a la imagen en su tránsito hacía Belalcázar.






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