El club de centenarios de Añora. La residencia ya ha festejado hasta tres cumpleaños en los últimos tres meses

ANTONIO MANUEL CABALLERO
AÑORA


La localidad de Añora sigue sumando récords. Si hace un tiempo se daba a conocer que es el pueblo con más pelirrojos, el que más compra por internet de España y el que tiene la tasa de titulados universitarios más elevada por habitante, ahora la residencia municipal Fernando Santos está de enhorabuena porque ya acoge a tres residentes centenarios, a los que se unirá otra más en agosto.

José Herruzo Caballero cumplió el pasado domingo 10 de abril 100 años y, tras pasar ese día junto con sus familiares, fue el lunes cuando se llevó a cabo una gran fiesta en el centro. José se suma a un club muy especial, ya que Jacinta Caballero Caballero cumplió 102 años en febrero y María Dolores Sánchez Olmo celebró sus 101 años en marzo, los tres noriegos de nacimiento, y ello en un centro con más de la mitad de los residentes superando los 90 años.

José Herruzo rodeado de familiares e invitados con el alcalde. /SÁNCHEZ RUIZ


El alcalde de Añora, Bartolomé Madrid, junto con otros concejales; la directora de la residencia, Inmaculada Gil, y todos los trabajadores se sumaron al cumpleaños de José Herruzo Caballero, al que no faltaron sus cuatro hijos -algunos venidos de Zaragoza-, sus diez nietos y sus cuatro bisnietos, salvo la más pequeña, que acaba de nacer.

Tras soplar las velas de una tarta, elaborada por el servicio de cocina, recibió un ramo de flores, una foto junto a su mujer a la que perdió hace dos años y que también fue residente y un sombrero tipo mascota “porque se pone el mundo por montera”.

Don José, como todo el mundo le conoce, ha llegado a los 100 años en muy buenas condiciones mentales y físicas, más allá de que se desplaza en silla de ruedas. Explicaba que su oficio fue el trabajo en el campo “con las yuntas y las bestias”.

José Herruzo Caballero acaba de cumplir 100 años. /SÁNCHEZ RUIZ


Preguntado por el secreto de su longevidad, decía que no hay secreto pero, eso sí, “he comido de todo, no he sido delicado, potajes, jamón, lomo y eso”. Además, con el humor que le caracteriza, relataba que “sirviendo en la guerra iba a por el suministro para el batallón y algo se pellizcaba”.

La residencia de Añora, con 42 plazas, tiene una amplia plantilla de casi 25 profesionales para 38 residentes a los que dedican los máximos cuidados.


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