Cuando me acuerdo de ese día

Los primeros recuerdos que tengo son en una escuela preescolar, la de Santa Ana. Tendría 4 años y estaba mi abuelo esperándome a la salida. Allí, en la puerta, a los niños de entonces, nos estaban esperando tanta gente que ya no están. Salíamos con esa euforia infantil esperando encontrar a los nuestros después de muchas horas sin verlos. Cuando vuelvo a ese primer recuerdo de mi vida, me asombra el hecho de que por entonces tuviera una vida entera por descubrir, el partir de cero. No sabía que el camino fuera tan cambiante.

Ha habido tiempos donde me he perdido, encontrado (sin caer nunca en ninguna trampa) y como todos, me he dejado cosas por el camino. Las personas que ya no están conmigo me hacen falta siempre. Es como si mi vida no estuviera completa. Nunca imaginé que mi vida sería así. Nadie sabe nada de su destino.

He pasado desde entonces por una auténtica montaña rusa de emociones y por problemas que me han hecho plantearme en ocasiones que qué hago aquí. Las vidas son todas un milagro y muy parecidas. A ti te habrá pasado lo mismo, todo empieza como un cuento de hadas hasta que todo se va haciendo más real y las cosas no son tan bonitas como parecen. La vida es un continuo regreso, un viaje hacia ninguna parte que llenamos con cosas porque nos tenemos que engañar de alguna manera.

Siempre digo que el tiempo es el enemigo. ¡Qué pena de días, cómo se van de las manos! El tiempo se marcha y se lleva momentos, personas, recuerdos.

Volviendo a esa infancia, no a la mía sino a la paternal. Yo le cuento cuentos a mis hijos. Unos son leídos, otros inventados. En ellos hay muchos personajes, muchas voces y muchas historias. Todas son importante y merecen ser escuchadas y contadas.

En la infancia tenemos una cosa que perdemos con el tiempo y es la ternura. Esa que tiene un valor incalculable, que nos hace querer sin ningún tipo de interés, llorar por nada y soñar por todo. Siempre regreso a la infancia y a aquel recuerdo primero. Aquella mediodía donde me recogían de la guardería es el primer recuerdo que tengo. Posiblemente sea el más puro. Era el inicio. Desde entonces la vida no se ha detenido. Antes de todo eso no hay nada y sigo preguntándome: ¿Dónde estaba yo?



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