Cervantes imperecedero

ANTONIO GARCÍA HERRUZO
(Maestro)


«… Y todo esto te aviso, Sancho amigo, pues alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambres, desnudeces, vaguidos de cabeza, indigestiones de estómago y otras cosas…»
Capítulo XXXVIII. Pág 441-. TOMO I. Texto: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Edit. Francisco Rguez. María. Barcelona-30. © 1983.


Celebramos este año 2016 el IV centenario de la muerte del genio de las letras Miguel de Cervantes Saavedra. Tengo la dolorosa sensación de que los escasos homenajes son más de protocolo que de señera efeméride. No es de extrañar en un mundo afanado en el burdo y nauseabundo consumismo y apartado radicalmente de los ideales de austeridad, honradez, justicia, generosidad... que encontramos en El Quijote. ¡O hacemos de la virtud necesidad o esto se va al garete!, parece dictarnos.

Vayamos a la semblanza. Corría el 12 de enero del año 1605 cuando en Madrid salía a la luz la Primera parte del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, editada a costa del librero Francisco de Robles y en la imprenta de Juan de la Cuesta. Al parecer ese mismo año fue reproducida otras cinco veces; cientos y cientos de ejemplares se transportaron constantemente a Las Indias desde aquella fecha. Más. Entre 1605 y 1615 (es decir, entre la aparición de sus dos partes), fue traducida al francés, al inglés y también al alemán. Se sabe que aún en vida de su autor se hicieron dieciséis ediciones; Es innegable que el éxito editorial de Miguel de Cervantes fue extraordinario para su tiempo, y desde luego muy superior al que alcanzaron en los primeros momentos MONTAIGNE o SHAKESPEARE. Así habla de EL QUIJOTE Marcelino Menéndez Pelayo (1): «La obra de Cervantes no fue de antítesis ni de seca y prosaica negación, sino de purificación y complemento. No vino a matar un ideal, sino a transfigurarlo y enaltecerlo… .Cuanto había de poético noble y humano en los libros de Caballería se incorporó en la obra nueva con más alto sentido. Lo que había de quimérico, inmoral y falso se disipó como por encanto…».

La aguda sensibilidad de CERVANTES explica la historia humana bajo dos aspectos de un mismo prisma: por un lado la generosidad y grandeza espiritual de Don Quijote; por otro el egoísmo práctico de Sancho. Estas dos actitudes, aparentemente inconciliables, profundamente contradictorias, ceden ante el misterioso atractivo de un ideal de belleza que, si no triunfa, al menos sobrevive a las decepciones, dando constantemente un mentís rotundo a la dolorosa realidad. ¿Cuál es ese ideal? El poder de superación que el hombre posee en su raíz mas profunda, antigua y humana. Así DÁMASO ALONSO enaltece al Quijote con estas autorizadas palabras: «Don Quijote de la Mancha es la fusión perfecta del mundo medieval y renacentista, del idealismo con el realismo, del lenguaje culto con el lenguaje popular…»

¡Tiempos estos aciagos y nauseabundos, donde la corrupción asola nuestro país!. Para hacerlo más limpio, más justo,…, más habitable, llamo a Don Quijote a cabalgar a lomos de Rocinante “desfaciendo entuertos”, enarbolando su lanza justiciera contra las mesnadas de trincones que campan por doquier. Arremeter en carga apresurada contra ese maloliente ejército de políticos corruptos y chorizos que sin decencia, sin pudor y sin decoro alguno alargan la mano para cobrar las chorreras con que otros sinvergüenzas pagan su silencio.

Veritas Semper: El político chorizo que compra tiene, a mi modo de ver, menos dignidad que el comprado. Más: el que se arriesga, aunque sólo sea en teoría, es menos desalmado que, quien oculto en la sombra (o en aforado), recibe el botín o la rapiña. A este propósito de apología de la decencia dejadme incluir aquí otro texto aleccionador del Quijote: «A esto puedo decir,- respondió don Quijote-, que Dulcinea es hija de sus obras, y también has de saber Sancho, que las virtudes adoban la sangre, y que en más se ha de estimar y tener un humilde virtuoso que un vicioso levantado (…)» “Sólo lo ético es práctico, no hay atajos”, afirmaba MARÍA ZAMBRANO. Hoy más que nunca la ciudadanía ahíta y asqueada exige que LA JUSTICIA (?) actúe sin dudas ni dilaciones; así se hacía ya en la antigua ROMA hace más de dos mil años: “Pucuniam ex aerario egessise damnati sunt” (CICERÓN). En cristiano: “Fueron condenados por haber cogido dinero del erario”. Sabed que la condena fue la horca en la plaza pública.

Se avecina un nuevo Gobierno. Aquí con votar lo arreglamos todo, olvidando, como tristemente olvidamos, que lo verdaderamente democrático no es el voto sino responsabilizarse de lo que se ha votado. Visto lo visto, la sociedad (la ciudadanía) ya no puede abdicar en el elegido: tiene que fiscalizar sus actuaciones a diario, discutirlas y aprobarlas. No le valdrá votar y desentenderse. Si no volverán corrupción, corruptos y corruptores: ¡ Aquí en España la honradez nunca fue contagiosa!


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