Adicción hacia las nuevas tecnologías y el musical

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Los extremos, la mayoría de las veces, crean más problemas que ventajas. Siempre se ha dicho que “La virtud está en el centro”.

Actualmente creo que estamos empleando en muchas ocasiones de forma abusiva y poco procedente las nuevas tecnologías en todas sus variedades, estando en una línea de extremo total. A veces ésta parece una sociedad de individuos clonados y abducidos por unas maquinitas que conducen y condicionan en muchísimos momentos sus vidas y sin las cuales ya no pueden pasar. Y si por cualquier circunstancia (olvido, pérdida o desperfecto) no se tiene el móvil operativo entra el profundo desasosiego y la ansiedad, lo cual demuestra la dependencia insalubre y peligrosa a la que se está llegando por un considerable sector de la sociedad. Y todo esto sin entrar en honduras sobre lo que puede representar a veces la tan extendida utilización miserable de las redes sociales, convertidas en bastantes ocasiones en un auténtico estercolero virtual. Donde más se percibe esta situación es en los menores de 30 años, observando desagradablemente además que hay un considerable número de ellos que no saben escribir correctamente, leer o hacer cualquier problema que implique multiplicar o dividir. Además, con esta obsesión enfermiza se pierde la realidad del momento que se está viviendo, por estar absortos y abducidos por el móvil, la tablet, etc.

El otro día el conocido Tarcarpiano comentó un curioso “sucedido”, y es que estando en un cercón con sus ovejas de pronto vio venir un todo terreno a gran velocidad por el camino, pegando un frenazo brusco a escasos 10 m. de donde estaba él. Del vehículo bajó un joven con chaqueta y corbata, con el pelo bien engominado, y dirigiéndose a él con voz autoritaria le preguntó: “Buenos días señor, ¿me da un borrego si le acierto el número de ovejas que tiene y cuántas están preñadas?”.

El bueno de Tarcarpiano asintió con un sí. El joven engominado fue a su vehículo, encendió un sofisticado ordenador, tecleó por espacio de 10 minutos y después se bajó del mismo y dirigiéndose al pastor le contestó: “Usted tiene 288 ovejas, de las cuales 38 están preñadas”.

El ganadero asintió con la cabeza y le señaló a un metro de él que cogiera el borrego. El joven se agachó, cogió el animal y se dirigió hacia su vehículo, pero enseguida oyó la voz del ovejero que le dijo: ¿Me devuelve el borrego si le averiguo qué profesión tiene usted? El trajeado, un tanto picado, aceptó el órdago. Tarcarpiano le respondió, eres informático. El aludido se quedó muy sorprendido y le preguntó que cómo lo había averiguado. El pastor le contestó que por tres cosas: “La primera porque has llegado a un sitio donde nadie te ha llamado. La segunda porque me has dicho una cosa de mis ovejas que yo ya conocía, y la tercera y última porque no tienes ni idea de mi oficio, ya que en lugar de coger un borrego me has cogido el perro”. Sin ánimo de ofender a nadie, sirva este chiste como moraleja para indicar la absurda presunción que manifiestan algunos por su supuesto buen manejo y su pericia en el uso de todas las nuevas tecnologías, que a lo mejor esconde deficiencias y carencias de otra índole más importante.

Lo dicho, en el medio está la virtud, y por lo tanto se recomienda saber utilizarlas, dedicándole un tiempo controlado, porque sino al final tendremos más paja que trigo.

En otro orden de cosas les comento que anoche estuve presenciando el musical de Villanueva de Córdoba. De las nueve ediciones que lleva no me he perdido ninguna. Me gusta porque combinan bailar y cantar con un interesante mensaje entre lo real y lo cómico de lo que en la actualidad vivimos, de una manera sobresaliente.

Todavía están a tiempo si quieren ver las dos últimas funciones, que serán hoy sábado y mañana domingo. Es una pena que el musical no se lleve a los pueblos de nuestra comarca. Felicidades a todo el equipo del musical y larga vida sobre el escenario.


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