Semana Santa o de cultura, religión y emociones

RAFAEL MUDU
(Psicólogo Sanitario ASNC)


Escribo estas líneas durante una tarde en la que comienza la Semana Santa de este año. Una semana en la que se mezclan cultura, religión, música, emociones, tradición y elecciones.

Vaya, ¿la última palabra os ha sorprendido? Durante estas fechas, algunas personas se dedican a discutir o reflexionar en su fuero interno, sobre que es más importante en esta Semana Grande. Al menos en Andalucía. Aquí no tenemos duda de que la Semana Santa es cultura y tradición y como tal se debería potenciar y respetar.

Pero también es religión, es oración, es fervor por lo que representa la pasión y muerte de Jesús.

Hay gente que sólo ve la parte musical y representativa, como si de un folklore al estilo de las ferias actuales donde ya se olvido el porqué, y se ha convertido más en un reclamo turístico generador de ganancias monetarias.

Otros sólo ven una época, parecida a la Navidad en cuanto a las emociones que suscita en los que la vivimos. Emociones de reencuentro con familiares que están lejanos, emociones por tradiciones pasadas de progenitores a descendientes que los relevan en algunas de sus funciones. Olores a incienso, azahar, calles mojadas, cera, que llenan nuestros sentidos olfativos, o gustativos si miramos a la gastronomía típica de estas fechas en cada lugar que visitemos. Emociones visuales al ver el esfuerzo de los portadores o costaleras de los tronos o pasos o la perfecta ejecución de los músicos y músicas que los acompañan. Emociones espirituales efecto de la música, olores, movimientos de pasos, sonidos de esfuerzo; elevándose al cielo como los pasos al inicio de la chicotá, como los humos de los cirios cuando la noche está templá, o los efluvios del incienso en la madrugá.

Y ahora llega mi elección, tu elección, la de cada uno y una que contempla, siente, huele o piensa esta Semana Santa. Y seguramente tu conducta, tus palabras, tus actos y gestos estarán en consonancia con esta elección. ¿Serás de los que quieren quitar esta semana del calendario, si eliges verlo como un incordio a la hora de ir al trabajo por las calles en las que se instalan las carreras oficiales?

¿Serás de los que atacan estos actos religiosos porque escoges ver que son sólo una muestra de poder de una religión dominante? ¿Serás de los que se frotan las manos al ver el incremento en tu patrimonio con la llegada de los turistas dispuestos, cada vez menos, a pagar por casi todo? O serás de los que deciden vivirlo todo, respetar la tradición como tal, aprovechar las oraciones andantes y lanzarlas a tu Dios, aunque no sea exactamente el que está representado en la imagen.

Aprender de esta cultura milenaria y disfrutarla porque es única y cada año innovadora e irrepetible. Emocionarte con los seis sentidos: con el oído por la música magistralmente interpretada por agrupaciones y bandas; con la nariz por los olores del incienso y las flores de los pasos; con el tacto al sentir el calor consolador de la cera derretida en tus manos, calmando el frió de la noche; con tu boca al degustar los ricos manjares tradicionales en estas fechas; con tu vista al contemplar la riqueza de estímulos visuales que tiene el paso por la calle de una cofradía en la tarde-noche o en la mañana del final del invierno andaluz.

Y el sexto sentido. Sí, déjate inundar por el sentido común; que aunque dicen que es el menos común de los sentidos; en estas fechas, verás como, si lo usas; el sentido común te dirá que en ese momento del paso de una cofradía, podrás sentir lo que todo el que te rodea en uno.

Un sentimiento común de paz, emoción, oración, música, olores, sabores que te harán sentirte uno con la multitud y por un momento experimentar un sentir multitudinario como si fuese la nota sublime de un coro. Miles de voces a la vez y todas igual de necesarias. ¿Te gusta esta elección? ¿Te unes?


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