Los atentados de Bruselas

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Director)




Esta semana ha sido trágica en Bruselas y también en el mundo. No sabemos cuándo llegará la paz y el final de esta locura. No sé cómo se puede matar por matar. Porque es eso, matar por matar. Los que mueren son inocentes y víctimas de una sinrazón. ¿Cuándo llegará ese día en el que todos nos demos cuenta de que los demás también sufren? No se le puede robar la existencia a nadie. El terrorismo es algo que escapa a la razón, al sentimiento y a la vida.

Hemos sufrido durante tantos años, a nivel nacional, el terrorismo de ETA, con ideólogos de una banda que son los que decidían a quién había que matar, quién tiene que morir. ¿Por qué tanto dolor inútil y sin sentido que se les infligió a tantas familias? A pesar de todo ello, hoy algunos que se acuerdan más de los terroristas que de las víctimas. El mundo al revés o no sé si es que todo ha cambiado tanto que no sabemos dónde está la verdad y la mentira. En verdad, los terroristas de aquí y los de fuera son lo mismo. Unos y otros buscan desestabilizar la sociedad con la que no están conformes.

Lo que sí vemos es una atmósfera de permanente desconfianza en las calles. ¿La paz existe? No. ¿Cuándo terminará esta barbarie? Cuando los que matan sientan vergüenza por matar y los que están al lado, les digan que hay que dejarlo. El terrorista no está solo pues tiene a su alrededor gente que no aprieta el gatillo o el botón pero mueve para que otros lo hagan.

En una época de falta de conciencia social, nadie escapa a la confusión que se desprende de todos los actos vandálicos del terrorismo. Por desgracia, es una pena que la población civil siempre pague injustamente. Cuenta el respeto a la vida o a muchas vidas. No basta con el silencio. Nadie puede imponer sus ideas o intereses a través de la violencia. Es muy duro comprobar la facilidad con que tantas vidas pueden segarse en un abrir y cerrar de ojos.


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