La Perra Gorda y la Perra Chica

MANUEL GARCÍA-CANO SÁNCHEZ


Continuamos contándole esa historia que nos dejaron aquellas famosas monedas a las que llamamos durante muchos años la PERRA GORDA y LA PERRA CHICA, de 10 y 5 céntimos respectivamente, y el final de las mismas. En 1941, dos años después de finalizada la Guerra Civil española el gobierno de Franco inicio un importantísimo e inédito proyecto cuyo principal objetivo no era otro que la nacionalización del ferrocarril español

El déficit que presentaban las grandes compañías como Madrid, Zaragoza, Alicante, Caminos de Hierro del Norte de España, Oeste y Andaluces, en los años precedentes a la guerra civil, 1934, 35, 36… y la situación lamentable y mal trecha que quedo la red, su infraestructura así como su material rodante, motor y móvil, tras los tres años de guerra, obligaron al estado a recomponer su servicio, tanto de viajeros, como mercancías.

Ese proyecto y objetivo estaba centrado en la creación de una nueva y única dirección. Proyecto que aglutinaría a todas las líneas del ancho convencional, l, 67 m. - (lo que llamamos vía ancha), las ya señaladas y alguna otra de estas caracteristas. Así, la creación de RENFE era un hecho.

Ya su organización administrativa en marcha como asimismo de los proyectos para su reconstrucción, estaba entre otros la electrificación de la línea Madrid- Ávila-Segovia, que tuvo sus inconvenientes y problemas para su ejecución.

Recordemos que por aquellas fechas se había declarado en Europa la que sería la II Guerra Mundial, que afortunadamente España quedó fuera del conflicto, pero las fronteras quedaban cerradas y España se vio con la seria dificultad de no poder hacerse con la materia prima necesaria para cubrir sus necesidades para la reposición, como mas prioritario de su material motor, ya que éste había quedado en muy mal estado tras el reciente conflicto.

Como el proyecto de la electrificación de esa ya mencionada línea -Madrid-Ávila- Segovia, se mantenía, el gobierno a través del Ministerio de Fomento ordenó la recogida de las monedas de cobre de 10 y 5 céntimos la perra gorda y la perra chica, para la construcción de la catenaria.

Se recogieron más de 581.000 Kilos de estas monedas para su fundición destinados a dicha construcción. Ello fue la desaparición definitiva de estas monedas que nos han dejado una larguísima historia, llena de datos anecdóticos y curiosos como fue, ya en su inicio, el apodo o sobrenombre que las gentes de aquella época le colocaron a esas monedas. Estas fueron sustituidas por aquellas de aluminio del caballito de 10 céntimos.

No puedo terminar este relato histórico sin volver a señalar “AL DIA DE HOY’ AL DINERO LE SEGUIMOS LLAMANDO PERRAS “, casi siglo y medio después al nacimiento de aquellas monedas -l868-.


No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada