La historia de la peseta

MANOLO GARCÍA-CANO SÁNCHEZ



La PESETA adquirió existencia legal en España desde 1. 868. Se implantó por un decreto de 19 de Octubre de 1.868, solo un mes después del destronamiento de Isabel II, del llamado Gobierno Provisional presidido por el general Serrano. Fue sustituida por el EURO, la moneda de los países de la Unión Europea, que empezó a circular el 1 de Enero de 2.002.La PESETA, por tanto, estuvo circulando en España durante 134 años.




UNA MONEDA QUE HIZO HISTORIA.

De aquella moneda de cobre, fraccionaria de la peseta, de 10 y 5 céntimos, nos quedan gratos y curiosos recuerdos, estos han hecho historia. Estas monedas fueron acuñadas y puestas en circulación el año 1.868. Presentaban por el anverso el emblema de España, por el reverso un león. Su salida a la calle, puesta en circulación, las gentes confundieron al león con un perro, cuyo error dio como resultado el que las monedas recibieran su apodo; a la de 10 céntimos se le llamo la PERRA GORDA y a la de 5 céntimos la PERRA CHICA. Se hizo tan extensiva la ocurrencia del vulgo que el sobrenombre de las monedas perdurará tanto que después de casi siglo y medio, 148 años, al dinero le seguimos llamando PERRAS.

Con una frecuencia sin pausa y en esos contactos familiares o de sana convivencia, solemos decir: ¡Cuantas perras tienes en el banco!, cuando has comprado algo se escapa en decir: ¿Cuantas perras te tengo que dar?

Cierto es que esto se prodiga más en la gente mayor que vivimos aquella época, pero, cierto es también que se ha hecho extensivo a gentes jóvenes que suelen expresar lo de perras.

Recordamos de esta moneda de aquel tiempo. Por una perra gorda íbamos los domingos al cine a ver aquellas películas del oeste, nosotros le llamábamos de caballistas, a aquel ya desaparecido teatro Renacimiento en la calle la iglesia, Benedicto XV. Películas que daba su empresario Arturo Cobos todos los domingos a las cuatro de la tarde como sesión infantil.

Nuestra localidad solía ser el gallinero y lo pasábamos “bomba” .La grada de madera nos daba opción a poder patear con los tacones del pie cuando cantábamos, exigiendo el comienzo con ¡venga cine! ¡venga cine! ¡Venga cine!. El bueno del operador en la cabina apagaba la luz de la sala y ponía en marcha su máquina, señalemos, con el aplauso de la chiquillería viendo que su reclamación se había cumplido. Como no vamos a recordar aquellas películas de Tomtiler, Chispitas y Vivales, un trío que hizo historia en este mundillo infantil, aquel del caballo blanco, Kenmainard, el pequeño Tonmi y el famoso Buch-Jone, entre otros que hacían las delicias de todos.

Por una ,perra gorda te llenaban un buen cartucho de garbanzos tostaos y altramuces. Y quién no recuerda, las gentes de aquella época, por esta zona de la estación, a la María la noriega que diariamente nos visitaba Pozoblanco para vender los productos de su huerta; de ello nos acordamos de los dos huevos, tres perrillas, 15 céntimos, como los vendía.

Fueron muchos los recuerdos que nos dejó el paso de aquellas monedas de cobre que estoy seguro que habrá muchos de esos aficionados al coleccionismo guardaran algunas de estas perras gordas y perras chicas.

Estas monedas tendrían su final, dos, tres años, después de la Guerra Civil española l.94l-42, y de lo cual le seguiremos contando la historia de estas monedas.


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