Hacer lo que te gusta

RAFAEL MUDU
(Psicólogo Sanitario ASNC)


Durante estos días he podido disfrutar de un gran concierto de gentes admirables. Antiguos roqueros que aún tocan, cantan y disfrutan haciéndolo como el primer día. O más. Fue una noche donde a pesar de un frío que no había vivido jamás en Sevilla en mis quince años en esa ciudad, disfrutamos de la música y el buen hacer de unas personas que rondaban los sesenta, o más, algunos pero que transmitían con de 20. Y que hicieron que los que estaban allí, experimentasen la misma metamorfosis juvenil que ellos.

El frío era de juzgado de guardia. La noche y el viento se empeñaban en helarnos hasta las ideas. Manos, pies, caras, todo lo que no estaba abrigado a conciencia tendía a congelarse. Pero la llama viva del rock andaluz de otros tiempos, más viva aún que antaño, calentaba nuestros cerebros para que las notas musicales y las letras de Triana, Alameda y Medina Azahara, surgiesen en nuestras gargantas y calentasen la noche con música siempre viva.

Los músicos, entrados en años, a pesar del frio, lo hacían de maravilla. Se notaba que disfrutaban a tope. Se calentaban a medida que iban saliendo notas de sus guitarras, bajos, teclados, baterías y letras de lo más hondo de sus almas, para hacernos volar junto a ellos a un paraíso cálido y lleno de luz como es nuestra Andalucía. Esta que al día siguiente celebraría su día de cumpleaños y que aquella noche, o madrugada, se sentía viva como siempre en las notas de estos grandes músicos.

Hoy, desde estas letras, te propongo que los imites. Que hagas aquello que te gusta. Que lo disfrutes y que lo compartas. Vivimos en un mundo que, como dice uno de los temas de esa noche, ni el tiempo te puede alcanzar. Vamos rápido, muy rápido. Pero no para disfrutar de la Velocidad, sino para hacer más para tener más, para vivir más años, pero tristemente vivir menos. En este concierto había gente llena de años, pero estos estaban llenos de vida. De experiencias vividas a tope. Disfrutadas, reídas, cantadas y tocadas hasta el éxtasis. Y además compartidas. Compartir aquello que disfrutas dobla su poder de vida. ¿Para qué estamos vivos, si no es para vivir?

Párate, piénsalo, busca aquello que te hace vibrar, compártelo, enséñalo al que viene más joven o inexperto, hazlo gozar con ello. Y demuéstrale, demuéstrate, que viniste a este mundo a vivir, a recopilar momentos de vida que juntos le darán sentido a esta. Juntos harán que merezcan la pena el resto de esfuerzos que haces durante la vida para conseguir aquello que quieres o necesitas.

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