El día del padre

EMILIO GÓMEZ
(Periodista - Director)


Hoy es el día del padre. Los que somos padres de niños, hemos recibido de nuestros pequeños y pequeñas el dibujo o el trabajo manual que han estado haciendo en la escuela durante estos días. Trabajos que vienen adornados con FELICIDADES, PAPÁ O ERES EL MEJOR PADRE DEL MUNDO.

Para nuestros hijos, somos los mejores cuando son pequeños aunque no sabemos si lo seremos cuando la vida se empine o se cruce con los temas más importantes.

Yo me pregunto que si, para nuestros hijos somos los mejores, por qué nos empeñamos en intentar ser los mejores en otra cosa o para gente a la que realmente no le importamos. Lo más esencial es ser los mejores para los nuestros.

Vivimos en un mundo donde todo el mundo quiere ser más que nadie. Este no, yo sí, por encima... ¿Para qué? Verdaderamente tenemos que ser los mejores para los nuestros, PARA NUESTROS HIJOS, PADRES O PAREJA.

No hay peor regalo para los hijos que el abandono, robarle su tiempo o olvidarse del beso de buenas noches. Sinceramente es muy triste que haya tantos matrimonios separados con el trastorno que supone para los duendes de la casa. Ahora las vacaciones en la casa de papá la mitad y la otra en la de mamá. Cosas que crean trastornos. Eso sí es un trastorno de verdad y no muchos de los que se inventan hoy.

Algunos se empeñan en destacar que darle un pescozón a tu hijo es muy grave y le causa un daño inmenso. Se olvidan del daño que es que el niño lleve una vida de casa en casa y soportando las peleas de los padres. Es el mundo al revés. Las cosas de ser ‘progres’ hoy en día.

Vivimos en una sociedad donde lo material vale más que la vida humana. Donde pasamos horas y horas al ordenador o en la pantalla táctil del móvil con su 3G ó 4G. Los regalos de nuestros hijos realizados en la escuela valen más que cualquier regalo material, esos que se hacen con cariño infantil. Los tenemos que valorar mucho más que cualquier regalo de tienda. He llegado a la conclusión de que los padres sólo pueden ser felices si los hijos lo son. Nos preocupamos a veces demasiado de nuestro trabajo para que tengan cosas el día de mañana y olvidamos el presente con ellos.


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