¡Ave César! Pozoblanco te saluda

ARTURO LUNA BRICEÑO


Pasión y Muerte de Jesucristo según Pozoblanco
¡Ave César! Pozoblanco te saluda


El pasado domingo la Plaza de la Iglesia de Santa Catalina se convirtió en el Foro de Roma para recibir la visita de las Legiones Romanas que acudieron a confraternizar y unir lazos. Una explosión barroca de luz y color que se mostró como prólogo a la Semana Santa. Fueron los anfitriones de esta magna reunión La Hermandad de los Sayones, que tuvieron la deferencia de llamar junto a ellos a los Romanos del Cristo de Medinaceli y a la banda “Virgen de Luna” de Villanueva de Córdoba. Hasta aquí todo perfecto y un éxito de organización. ¿Pero desde cuándo se hicieron romanos los Sayones?

La tradición de vestirse de romanos o pasear cofrades disfrazados de santos o figuras bíblicas, dotadas de una careta de cartón con su nombre en la corona, arranca en el siglo XVIII. Su origen está en las fiestas de levante. En un principio no se hicieron en procesiones penitenciales. Una de las fiestas más antiguas con estas figuras son las Setenales de la Virgen de la Vallivana, en Morella, Castellón.

Cuando estas figuras bíblicas, como los apóstoles, Judas, San Pedro o San Juan se incorporan a las procesiones penitenciales, los sayones que llevan a Cristo al Calvario, cambian sus sayos, capas y velas por las pechugas de latón, los zaragüelles con polainas, el casco y las picas. Influyó en gran medida la prohibición que Carlos III hizo de los Auto Sacramentales. Toda la estructura, estética y colorido del auto sacramental se derivó a las procesiones.

La Hermandad de los Sayones comenzó a romanizarse a partir de los años de 1797 y 1798. Fechas en que no se hizo la procesión del Viernes Santo. En su Libro de Pellejo dicen: “En la Villa de Pozoblanco a ocho de Abril de mil setecientos noventa y ocho años. Juntos nuestro Padre Capellán y Hermanos seises… se acordó por unanimidad de voto: que el Viernes Santo por la mañana del año próximo, y lo mismo se haga en lo sucesivo, han de acudir todos los hermanos vestidos de túnica y una vela costeada a sus expensas a sacar al capitán, sea el que fuere, y el que no lo haga, sin haber pedido licencia al Padre Capellán, o no poder asistir por cualquier motivo justo, será multado con media libra de cera”.

Ese día se pasaron los poderes de la Hermandad, hasta entonces en manos de los Seises y el Hermano Mayor, al Capitán, Y a partir de entonces la Hermandad de los Sayones se fue configurando como una compañía militar. Y comenzaron a darle forma al rito del Prendimiento que hoy conocemos. Cambios que se inician en el acta del 24 de Marzo de 1800, que dice: “Ante todos los hermanos se dispuso por acuerdo de todos que el Viernes Santo, juntos con Capellán y Capitán guardando la de enfrente al salir Nuestro Padre Jesús nos hemos de humillar en la tierra y al encontrarse con su Madre otra”.

A partir de ese año, la Hermandad de los Sayones, que era una parte de la procesión que organizaba la Cofradía de Jesús Nazareno con estatuto de Limpieza, se hace cargo de la misma y la adapta a sus estatutos que fijaban un número máximo de 65 miembros en la Hermandad. Año tras año van añadiendo actos o adaptando los antiguos. No sabemos cuándo decidieron cambiar las capas por el traje de romano e incorporar la banda de cornetas y tambores. Tampoco conocemos el origen de la estructura militar actual, aunque en esencia se parece mucho a la adoptada por la Cofradía de la Virgen de Luna que está inspirada en la Milicia Nacional que impusieron por todos los pueblos de España los liberales en el siglo XIX.

Desde mil ochocientos la Hermandad de los Sayones ha ido dando forma a sus actos penitenciales con mucho rigor.

Conservando la esencia de la vieja procesión que hunde sus raíces en el siglo XVI, y adaptándola a los tiempos y a las necesidades que estos imponen. Y en eso están. En Pozoblanco los que amamos nuestras tradiciones y veneramos a Jesús Nazareno estaremos eternamente agradecidos.


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