Pro-Hombre, cuando vuelven a encauzar su vida

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Llegué a la calle Alfareros buscando Prohombre Los Pedroches. No había visitado nunca su sede por lo que tuve que ir fijándome en los carteles. José María me había propuesto un reportaje para el periódico y unas entrevistas para la radio acerca de las drogas y de los problemas de convivencia que existen en las casas y en las parejas. Me encontré que allí había mucha alegría y sobre todo cariño entre los usuarios. Personas que por algún motivo habían caído en un mundo en el que ya no eran ellos. Después de visitar la sede nos fuimos a grabar las entrevistas a la radio. El camino hacia la emisora fue de nervios para ellos. Ellos preguntaban qué iban a decir y cómo esto le podría afectar. Cuando se encendió la luz roja de la radio, vi que las caras eran de preocupación. Pronto se tranquilizarían y explicarían que le pasó en su vida y como han cambiado para volver a ser ellos.

Era la temática que había puesto el presidente de la Asociación José María Molina, quien explicó que “son una familia”. Y es que se puede caer pero lo importante es levantarse. José fue el primero que explicó cómo han sido esos años donde como él decía estaba en un pozo. “Era el fondo lo que toqué, más que el fondo, muy abajo y pasándolo fatal”. Su recuperación ha sido “volver a empezar” y como dice él “ver la puerta y salir del mundo de la droga”. José había tenido varias experiencias fallidas de rehabilitación y estaba en una fase de mucho deterioro “cuando entré en la asociación estaba mal y muy deteriorado por el consumo de sustancias”. En medio de la entrevista llamó Yoana, su hija. Públicamente le dio la “enhorabuena” por haber salido “lo has conseguido papá” le decía.

Pro-Hombre Los Pedroches hace una inmensa labor en nuestra comarca. /REDACCIÓN


Y es que los problemas no solo afecta al que la consume, sino a toda la familia. Y no solo con la droga se cae en el pozo, sino con hábitos de convivencia que no son los correctos y con los que también trabaja Prohombre. Manuel estuvo en la radio con sus padres. Su hermana y él están felices porque sus padres han conseguido tener una buena convivencia familiar. Un día su hija, Maribel, los llevó a Prohombre para que les ayudaran. Llegaron allí como llegan todos, “desesperados”. María, su mujer, apenas veía a Manuel, quien pisaba poco la casa. Salía para evadirse de la situación que tenía con muchos problemas sobre todo laborales. Las riñas estaban a la orden del día. Se hacían mucho daño. Maribel no dio por perdida esa convivencia, quería que sus padres volvieran a ser los que fueron. Y encontró el camino en la Asociación. Ellos accedieron y después de pasar algún tiempo, han recuperado la relación de pareja. Convirtieron las broncas en caricias. Como decía Manuel “nos hemos reencontrado volviendo a ser nosotros mismos”. Para María es “una nueva vida” la que tienen pues como ella dice “somos felices después de pasarlo tan mal, aunque eso está olvidado”.

Muchos jóvenes tienen problemas con la droga. Uno de ellos, Francisco, quien a sus 18 años ha pasado por tragos muy duros. Hasta que un día le impusieron en su casa que tenía que cambiar su vida, “no podía seguir así y entré en la Asociación por imposición de mi familia aunque luego estoy contento”. Francisco es muy claro al definir la droga “engancha porque gusta mucho, a mí me gustaba muchísimo pero luego me creó un problema”. Indica que mucha gente joven consume “es que esa es la realidad” afirma.

Eutimio es panadero y además “un hombre nuevo” así se define después de haber dejado la droga. Un 8 de diciembre del 2014 llegó a su casa en estado lamentable. Al entrar por la puerta pidió ayuda a su familia prometiendo que no consumiría más si le tendían la mano. Ese mismo día su familia buscó el teléfono de Francisco Javier y José María. Se lo llevaban al centro. De su chaqueta sacó mucha coca que la arrojó al váter para tirar luego con fuerza de la cadena. Las sustancias no han aparecido más por su casa. Llevaba más de 20 años consumiendo. La droga le ha quitado mucha felicidad “es un engaño que te hace ser otro, metido en ella no disfrutas de tu familia, de tu trabajo, de la vida”. Mientras Eutimio contaba su historia, hubo una llamada a la radio. Era Mari Carmen, su hija. Le pregunté a él que quién es la que llama y su respuesta me dejó helado “es mi pequeña, que un día la perdí, ella perdió a su padre pero lo bonito es que ahora lo ha encontrado y lo va a tener para siempre”.

Pro-Hombre Los Pedroches hace una inmensa labor en nuestra comarca. /REDACCIÓN


Enrique no controlaba su manera de ser en casa. Nunca ha tenido adicciones pero quería cambiar su carácter “había perdido valores con los años y me podía la ansiedad”. Empezó en la Asociación en Noviembre del 2014 pero duró dos días “no me veía allí, ni creía lo que me decían”. Lo que no sabía es que tendría que volver pronto “a los cuatro meses, volví porque mi mujer me dijo que me fuera de casa por mis comportamientos”. Fue entonces cuando se dio cuenta Enrique de cómo estaba “me di cuenta y me abrieron los ojos en la Asociación y mi mujer me dijo que ya no podía seguir de esa manera en casa”. Ha aprendido a quitarse la ansiedad y a vivir en casa de otra manera. Su mujer, María del Mar, tardó en ver el problema que tenía Enrique “te acostumbras a aguantar lo inaguantable”. Ahora ha visto la luz y la comunicación es mucho más fluida “esta Asociación te enseña a afrontar los problemas matrimoniales del día a día”. Ana y Miriam trabajan en la Asociación como trabajadores sociales. Para ellas “la Asociación es su casa”.

En Prohombre no solo tratan los problemas de drogas sino ayudan con su equipo de trabajo a tratar problemas de autoestima, ansiedad y convivencia”.

En la página de Facebook de la asociación colgaron esto acerca de su experiencia en los medios “se podían ver nervios, preocupación , miedos , estigmas sociales..pero al salir por la puerta después de todo nadie habría cambiado la experiencia de la tarde en la radio”.


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