Perdona, es mejor para ti

RAFAEL MUDU
(Psicólogo Sanitario ASNC)


En estos días pasados, dentro de las actividades de un experto en psicología de emergencias que estuve realizando; tuve la suerte de leer el libro “Saber que se puede, 20 años después”. Un interesantísimo libro de Irene Villa. Psicóloga y periodista en la actualidad, pero que, como nos describe en el libro, fue víctima de la barbarie de ETA. Esa banda de asesinos que perdieron el norte de sus vidas buscando ser los dueños del norte de España.

Sin duda fueron y son objeto de muchos odios en muchos lugares de nuestra geografía, y seguro que incluso fuera. Odios que, aunque de otra forma, casi todos vemos que surgen en nuestra vida por unas u otras causas. Por unas u otras personas que nos rodean y que hacen algo que no creemos justo, que no nos merecemos, que no entendemos por qué lo hicieron, o lo hacen.

Pero, esta semana, no quiero hablaros del odio, sino del perdón. Porque Irene, la autora de este libro dedica un capítulo de su libro al perdón. Explica muy bien que el perdón no consiste en aceptar y entender al causante y su causa, sino que es más necesario por la afectada misma. Ella debe pasar y quiere, página del rencor, del odio, del deseo de venganza. Todo esto supone un gran gasto de energías para la afectada.

Mantener el odio vivo necesita más leña que el fuego del amor a uno mismo. Y lo peor es que sólo tenemos leña para alimentar un fuego, por lo que debemos decidir cuál alimentar: nuestro amor propio o el odio ajeno. Cerrar el capítulo del odio y la venganza supone una liberación para vivir nuestra propia vida, no la del otro.

A algunas personas les cuesta más perdonar. Aceptar que alguien con premeditación quisiera hacer daño. No han recibido ayuda para ello. No han truncado tanto su vida, como pasó a Irene, como para verse en la obligación de decidir entre echar leña a un fuego u otro. Piensan que pueden seguir echándolo a los dos. Pero esto las consume. Esto las hace que hasta que no den ese paso del perdón, no puedan ver la plenitud de sus vidas. El fuego del odio, quema más al que odia.

Y, como dice la autora, y mi experiencia como psicólogo sanitario o de emergencias me hace ver “… no creo que el tiempo sea el que todo lo cure. Es la mente la que se encarga de hacerlo. Por mucho tiempo que pase, si tu mente no da un giro, no se soluciona nada”.

¿Qué decides tú? ¿Te apuntas a los que deciden vivir su vida libres sin la carga de la persona o la situación odiada?

Hazlo, libérate.

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