Nuestra Tierra. 28 de febrero

MARÍA JOSÉ ANDRADA FERNÁNDEZ
VILLANUEVA DEL DUQUE


Hace 36 años, ya más de tres décadas, las andaluzas y los andaluces elegimos hacer del autogobierno el motor de desarrollo en Nuestra Tierra para fortalecer la cohesión entre las provincias y entre las/os ciudadanas/os de Andalucía. Celebramos el 28 F en el ejercicio de nuestra soberanía, como expresión de la voluntad del pueblo andaluz que supo optar por la fórmula constitucional que mejor respondía y responde a los intereses de Nuestra Tierra.

Queremos seguir abordando desde Andalucía, sin injerencias que no respeten nuestra cultura y nuestra historia, nuestro futuro como pueblo. Las andaluzas y los andaluces hemos contribuido solidariamente a la transformación de Nuestra Tierra y nos hemos beneficiado del impulso al desarrollo que han supuesto tres décadas y media de autogobierno. Todas las iniciativas que hemos abordado desde nuestras distintas responsabilidades han estado presididas por el servicio a los demás. Afrontando nuevos retos con ilusión y con la aportación de todas/os, por lo que no pueden ser interpretadas desde una perspectiva que solo persigue romper nuestras instituciones.

Nuestra Tierra progresa haciendo compatibles, el crecimiento económico, el empleo de calidad y los derechos sociales. Nuestra Tierra cuenta con una experiencia única con respecto al resto del Estado, la inserción laboral de mujeres víctima de la violencia de género. Pero Nuestra Tierra también seduce a las personas que nos visitan, en cualquier época del año porque tiene ofertas con infinitas posibilidades. Nuestra Comunidad Autónoma crece en cohesión social y territorial, con el esfuerzo de todas/os se han materializado proyectos que favorecen el mundo rural, somos un ejemplo internacional en cooperación al desarrollo, aunque todavía y en la mente de todas/os sabemos que queda mucho por hacer.

Las andaluzas y los andaluces miramos el futuro con más seguridad y confianza, pues Nuestra Tierra ha experimentado la modernización más positiva y profunda de su historia. Andalucía ha cubierto déficits generados por recortes de la política estatal en bienestar social, esforzándonos en responder al desafío de la emigración de las/os jóvenes de nuestros pueblos que intentan buscar un mejor futuro.

Nuestra Tierra es responsable, por ello exige al gobierno del partido popular que tenga en cuenta el quebranto que le ha causado su sistema de financiación autonómico. Un sistema que no garantiza el principio de suficiencia ni de igualdad de todas/os las/os ciudadanas/os.

Nuestra Tierra es extensa y noble, pero está dispuesta a impulsar un marco de relaciones entre Nuestra Comunidad Autónoma y el gobierno de la nación, donde la cooperación, la responsabilidad y la visión de futuro sean los referentes de los acuerdos que nazcan de los intereses que favorezcan a nuestra gente. En gran medida nuestro futuro de progreso compartido reside en la capacidad de Andalucía para aunar esfuerzos y para poner en marcha procesos de concertación en todos los ámbitos que se aseguran la participación y la corresponsabilidad de todos los agentes implicados en la creación de empleo, riqueza y en la mejora de la calidad de vida.

Nuestra Tierra es una tarea de todas y todos, para ello tenemos que dotarnos del mejor marco, que mejor asegure nuestro desarrollo en el ámbito autonómico , en el local y el de las relaciones con las/os ciudadanas/os. Todo con el único fi n de que Nuestra Tierra siga siendo el referente de convivencia e igualdad, de espíritu emprendedor y de participación democrática.

Nuestra Tierra posee hoy sólidas bases para seguir avanzando en este siglo XXI, y vive el presente, sin autocomplacencia, con la tarea de hacer realidad una Andalucía más desarrollada e igualitaria. La creación de más y mejor empleo, conseguir que fructifique definitivamente la Andalucía emprendedora y de las oportunidades para las/os jóvenes. Debemos seguir mejorando la eficiencia de nuestra estructura productiva en esta era de revolución tecnológica, para asegurar para Nuestra Tierra un papel más activo en la Unión Europea, mediante el fortalecimiento del bienestar social y la seguridad ciudadana. Todos ellos son desafíos que exigen la definición de nuevas metas, así como el impulso de un poder político propio y un proyecto colectivo de las andaluzas y andaluces.

Nuestra Tierra, necesita apoyos, hechos y acciones institucionales, pero sobre todo queremos ver a las personas que gestionan las instituciones, hablar con ellas y trasladarles nuestros sentimientos.

La celebración del 28 de Febrero es una oportunidad para que las andaluzas y andaluces renovemos nuestro compromiso en la construcción de Nuestra Tierra, de una Andalucía diversa y cohesionada, donde cada provincia, sus comarcas y sus municipios continúen desplegando sus posibilidades y obteniendo respuestas favorables para su desarrollo.

El espíritu de 28 F, qué en su día Blas Infante nos dejo en herencia, debe conservar un marcado carácter reivindicativo ya que el gobierno de España se empeña en mantener bloqueados aquellos instrumentos vitales para nuestro desarrollo, pero nuestra tierra no se amilana ante el agravio ni se esconde para eludir responsabilidades desde el trabajo y la autocrítica.

Las andaluzas y los andaluces podemos mirar con decisión hacia el nuevo horizonte que nos aguarda.


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