El regreso más esperado

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Las entradas para el concierto de Raphael el 20 de febrero en Pozoblanco, fueron uno de los regalos estrella de esta Navidad en Los Pedroches. Fue anunciar en la radio que estaban a la venta y volaron. En un mundo donde cambia todo tanto, tan moderno, tan guiado por las modas cuesta creer que una estrella que lleva más de 57 años en las tablas del escenario siga siendo la estrella que llena los teatros. La fascinación por sus canciones ha ido creciendo incluso con el paso del tiempo. Sus canciones se han convertido en himnos y bandas sonoras que se vienen repitiendo durante décadas. Y es que arrasó en los 60, 70, 80, 90, 2000, 2010 y así hasta febrero del 2016 donde volverá al Silo. Sus conciertos son como obras artísticas que recorren su obra musical. Su enorme vitalidad le hacen ser el mismo muchacho que transformó el panorama musical español. Se anticipó a lo que luego se llamó el pop de los 80.

Dos horas duraron las entradas de Raphael para su actuación el día 20 de febrero en Pozoblanco. /SÁNCHEZ RUIZ

Raphael es una celebridad en medio mundo. Escándalo. Mi gran noche. Ropopompón. Qué sabe nadie. Yo soy aquel. Son canciones que se conocen en los cinco continentes. Ha pasado el tiempo. Eso sí. Sus canciones han pasado de escucharse en tocadiscos con los famosos vinilos al MP3 en los dispositivos móviles, dejando en ese trayecto también las cintas magnéticas de los casetes y los CD. Además su público es de lo más variado. Gusta a las abuelas, madre y nietas. Es como si sus temas tuvieran un componente adictivo.

Se arregló un poco el nombre con ‘ph’ para que se pudiera leer en todos los idiomas. Y es que siempre ha sido un tanto especial. Un ser asombroso y único. Con el tiempo, no solo ha perdido facultades sino que las ha potenciado. Y es que siempre ha tenido terror a comportarse como una vieja gloria que cuenta sus batallitas en los platós. Está aún en plena batalla y guerra. Todavía va de gira con la vida a pesar de ir camino de los 73 años.

Las canciones de Raphael arrasaron en los 60, 70, 80, 90, 2000, 2010 y así hasta hoy. /SÁNCHEZ RUIZ


Dicen que sus vecinos se sentaban en la acera a oírle cantar cuando era un crío. Con nueve años fue la mejor voz infantil de Salzburgo (Austria). Luego empezó a cantar por los pueblos. Vendría aquella película de “Cuando tú no estás” y el éxito sin parar. Lo más destacable en él no ha sido lograr el éxito sino conservarlo durante tantos años. El precursor de la balada romántica ya no es aquel niño que llamaban el Ruiseñor de Linares sino un artista que representa la unión de tantas generaciones. Sus canciones han cambiado de oídos y han ido de alma en alma. Raphael ha sido universal y generacional. Un artista que gustaba más escucharlo que verlo. Eso se decía. Su personal puesta en escena tan barroca ha sido muchas veces muy criticada. Y es que era subirse a un escenario y transformarse.

El chorro de voz de este artista, ha sido lo que le ha hecho grande así como sus cambios de ritmo. No deja indiferente a nadie. Su vida también ha sido espectacular. Se casó con la nieta del conde de Romanones. Su vida ha sido siempre radiada, televisada y escrita. Y qué decir de sus canciones las cuales forman parte de la historia de nuestras vidas.


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