Aquí estamos por los pelos

EMILIO GÓMEZ 
POZOBLANCO


El ser humano nace, crece, se reproduce y se va de Carnaval. Ya toca este fi n de semana. Hay un cuarteto que da igual que cambie de nombre pues es conocido siempre como “El Cuarteto del Chucho”. Para ser carnavalero “hay que hacer un poco el tonto” dice Pedro Torrico quien quiso ser torero pero al final “fue vaquero” aunque este año se jubila “de las vacas, no del carnaval”. Y es que en estas fechas se dice eso de “las vacas del Chucho ya se han escapao, pues con el Carnaval al Chucho ordeñar se le ha olvidao”. Torrico es el carnavalero más viejo. Recuerda la primera vez que actuó en el carnaval “fue hace muchos años, de vampiros, una noche antes del carnaval, nos fuimos a ensayar a nuestra vaquería y con un ensayo a actuar al día siguiente, aquello figúrate como salió, una vampirada, por suerte le echaron la culpa al whisky”.

El Fangy también es otro de los ilustres del carnaval. Lo dice él “estaba más delgado cuando salí por primera vez de Carnaval”. Y es que como él dice “han sido muchas tortillas las que han pasado por la barriga y algún que otro vaso largo, y eso se nota por mucho que orines y hagas otras cosas”. El Fangy explica su papel de este año “voy de mariposón, de eso hago, soy peluquero pero no pelo a Pablo Iglesias, ese no se hace los rulos” Dice que saldrá todos los años de carnaval “hasta que no se lo quite su mujer”, apostilla. La frase que más escucha cada año en su casa en estas fechas es la de su madre cuando dice “que gana tengo que se pase el Carnaval”. Y es que lo vive intensamente “tan intenso que no se ya no donde estoy y más con el carnaval que me vuelve loco”. Su ilusión era ser torero pero se dio cuenta de que “era torero de salón”. Allí, en el salón, hacía los tercios “buen desayuno, comida copiosa, a merendar fuerte para no marearse y cenar para no despertarse con hambre a medianoche”. Se fue de peso y el toro lo veía demasiado “porque ocupaba mucha plaza y el capote no me tapaba” indicaba pinchando un trozo de lomo.

‘El Chucho’, ‘El Fangy’, Antonio Calero y Luis Cruz junto a Reme Bajo, que es quien guía a este cuarteto. /E.G.


Su hermano, Antonio Calero va sumando años en el Cuarteto. Se metió en el grupo pues la magia del carnaval la había vivido en su casa. Es la mejor voz del grupo y el que nunca se confunden. “El Chucho y mi Pedro actúan bien pero se saltan las estrofas y mezclan las palabras”. Antonio va de “pija” este Carnaval. Va a ser pronto papá “ya mismo, ya le tenemos las letras preparadas para que se las vaya aprendiendo”. Todos los años va vestida de mujer “¡cuantos me dicen guapa en estos días!” insiste Antonio.

El último en llegar al Cuarteto fue Luis Cruz. Llegó el año pasado y fue un fichaje difícil como argumenta: “complicado porque yo me preguntaba quién le gana a tontos a éstos”. El carnaval lo vivía en solitario “me vestí a e iba al fútbol, una vez fui vestido de saltamontes y como era saltamontes me metí en la hierba” terminando su anécdota “aquel día que me metí en el campo de fútbol, en qué se veían de verme porque iba de verde”. Luis tiene claro de que “a esta fi esta no se puede ir serios pues si no, no sería carnaval”. Lo tiene claro “el carnaval es para hacer el tonto pues, si no, no te lo pasas bien”.

Detrás de ellos está Reme Bajo que es la que los guía. Ella es la que hace las letras y en su casa es donde ensayan. Tiene arte Reme que a mediados de los 90 lideró a Las Toreras, una de las mejores comparsas que se recuerdan en Pozoblanco. Ahora comanda el cuarteto “porque son maravillosos” argumenta Reme quien lleva muchos años estando en este cuarteto “cada año sacamos al cuarteto adelante y es un éxito”.

Serán los últimos en actuar. Para entonces, El Fangy ya estará cenao “con lo que sobró de la Romería” dice su hermano.

El cuarteto “El Chucho” será, esta noche, una de las actuaciones más esperadas en El Silo. /E.G.


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