Animeros, muñidores, trompeteros y denegos

ARTURO LUNA BRICEÑO


Pasión y Muerte de Jesucristo según Pozoblanco.
Animeros, muñidores, trompeteros y denegos.


Los animeros eran los hermanos de la Santa Cofradía de las Ánimas Benditas que salían en las noches de Cuaresma a recitar las salmodias voz en alto. A veces ligaban el rezo con dos voces como hacían los antiguos franciscanos en las procesiones misionales que organizaban antes del Sermón Cuaresmal. Fray Diego de Valencina en su libro “Historia documentada de La Saeta y los Campanilleros”, dice que el nombre de Saeta se lo pusieron los frailes franciscanos y detalla como dos de ellos cantaban estas “Saetas penetrantes”. Cantes que para algunos estudiosos es el origen del flamenco. Fray Diego, cita unos hechos protagonizados por Fray Luis de Oviedo y datados en 1695:

“Salían a predicar (en Murcia) nuestro venerable y su compañero, y esto era el mayor ejemplo que podían. Iban sin manto, descalzos del todo, los ojos bajos, mortificado el semblante, de suerte que cada uno parecía una propísima imagen del Serafín Francisco. Uno llevaba enarbolada la Sacrosanta imagen del Crucificado Redentor, el otro una campanilla que pausadamente tocaba y alternaba con el otro echando con clamorosa voz saetas penetrantes, de suerte que todo su conjunto componía un espectáculo que podía mover a los corazones más duros”.

Los animeros copiaron esta manera de rezar y la paseaban por las noches de cuaresma a la vez que pedían para las Ánimas Benditas. Estas rondas fueron el origen de los Cantos de la Pasión y los Campanilleros del Rosario de la Virgen de la Aurora. Ambas tradiciones mantenidas en Pozoblanco, aunque sea la de la Pasión la que se conserva.

El muñidor, a decir de los diccionarios antiguos, es una campana esquilona que tiene un mango o muñón para asirla y batirla. Y también se llama muñidor al hermano de una Cofradía que haciendo sonar la campana avisa, puerta por puerta, a los demás hermanos para que acudan a los actos o reuniones.

Antigua imagen de la Plaza de la Iglesia de Pozoblanco.


En Pozoblanco hace muchos años que prescindimos del muñidor campanillero. Los últimos que hubo fueron los monaguillos que acompañaban al cura que acudía a dar la comunión a los enfermos y que el pueblo conocía como “La Majestad”. Consistía en una pequeña procesión que salía siempre después de la anochecida, y para que acudieran los que quisieran acompañar al muñidor y al cura, se tañía una campana con el toque de Majestad. Abriendo el cortejo iba el muñidor del campanillo avisando al pueblo que iba el Santísimo y detrás del acólito un grupo de hombres y mujeres portando faroles encendidos y en medio de las luminarias el cura vestido de oficiante. Al paso la gente preguntaba: ¿A quién le va? Y los de los faroles o el de la campana daban el nombre o el mote del perjudicado.

A partir del siglo XVII los Sayones prescindieron del campanillo para llamar a sus cofrades. La causa de ello es que celebraban la mayoría de sus actos en la Semana Santa, cuando Cristo estaba muerto y la iglesia, en señal de luto, prohibía el tañido de las campanas. Así que decidieron avisarse con una trompeta. Tenemos noticia que la primera la regaló Miguel Muñoz Cobos y Ana López, su mujer por el año de 1695. Trompeta que el día 20 de enero de 1808, se marchó camino de Francia, cuando las tropas gabachas del General Víctor pasaron por Pozoblanco y se llevaron lo que pudieron. Los sayones perdieron su llamador de cofrades y tiempo después anotaron en su Libro de Pellejo:

“Se costeó la trompeta de las dos cofradías de los sayones y los denegos, que costó 20 reales que costeó cada cofradía la mitad para servirse de ella igualmente y por ser verdad lo firma nuestro padre capellán Pedro Aparicio”.

Los denegos tenían su sede en la Ermita de Jesús a la Columna y eran los encargados de los cantos de la Pasión y de los Rosarios de la Aurora.

Otros que necesitaban muñidor eran los hermanos de la Virgen de Luna, pero estos usaban, y usan, el tambor como muñidor, y por si el hermano avisado es duro de sueño, los que acompañan al de los redobles sueltan un par de tiros y asunto arreglado.

Fachada de la Ermita de Jesús de la Columna


No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada